"This is a genuinely dangerous thing to do... you cannot underestimate the risks involved in undertaking this kind of journey. Your chance of dying is very high. Medical facilities are often very poor and road safety standards are appalling. Some past teams have been involved in road accidents and your chance of survival is very low if you are involved in anything but very minor accidents. Temperatures and humidity alone can cause serious illness or death, not to mention altitude sickness. You really are on your own. If it all goes, wrong, that's it, tough. In short, do not undertake this lightly." The Adventurists, Charity Mongol Rally promoters.

Listado de dificultades con las que nos hemos topado y, en algunos casos, explicación acerca de cómo hicimos para sortear el obstáculo.
Plaza - Coche - Puesta a Punto - Visados - Incidencias - Corrupción - Ferry Mar Caspio - Gasolina - Seguridad - Peligros - Enfermedades - Idiomas - Divisas - Acampar - Mapas - Acerbaiyán - Kazajastán - Mongolia
1. Conseguir plaza. Realmente había más candidatos de los esperados. En el sorteo hubo "suerte". En próximas ediciones la organización espera ampliar el número de plazas para equipos españoles, por lo que no debería ser tan complicado hacerse con una. Véase apartado Cómo obtener plaza.
2. Coche. Ha costado más de lo previsto. Primero intentamos a través del depósito municipal de Leganés; la Policía Local sí estaba a favor de la donación, pero el Ayuntamiento, que es quién tiene la última palabra, negó la solicitud. Tras ver varios modelos, hemos terminado comprando un Seat 127.
3. Puesta a punto. De motor el coche parece ir bien, y está perfectamente conservado, pero hay que cambiarle el embrague, conseguir piezas de respuesto, y hacerle una puesta a punto a fondo. Están siendo más horas de trabajo de las previstas y más ajustes de los que pensábamos, todo sea por llevar el coche en condiciones. Muy aconsejable reforzar la suspensión (poner más ballestas si usa o cualquier otro invento que se os ocurra).
4.Visados... Reunir papeles necesarios, fotos, fotocopias, seguro de accidentes, pasaporte y... ¡pedir la ayuda de una gestoría! Ver apartado Visados para más detalles. No hemos tenido ningún problema con Infoservice, que fue quién obtuvo nuestros visados, en todo es conveniente revisar que los visados que entregan están en orden (fechas de cada uno etc). Muy recomendable realizar esta gestión con mucho tiempo de antelación. Para los que se decidan por una gestoría, entregar la documentación cuando se pide, de otro modo luego puede haber problemas.
5. Incidencias en ruta. Para ver la lista completa de incidencias navega hasta ABAJO de la página.
6. Pagos a corruptos. Policías y funcionarios corruptos (fronteras y aduanas principalmente) son una constante a lo largo del viaje. En nuestro caso escapamos con escasas pérdidas, véase entrada del blog Haciendo Callo para más detalles.
7. Ferry para cruzar el mar Caspio (Baku, Acerbaiyán). Algunos equipos esperaron 7 días su partida. Realmente, la espera puede convertirse en una pesadilla. Habrás de pasar el coche al puerto franco, porque su permiso de cirulación caduca antes que tu visado. Tendrás que personarte a diario en el puerto a preguntar si el ferry hará acto de aparición ese día. Una vez haya fecha de salida hay que comprar los billetes (mejor pagar en moneda local que en dólares, sale más económico, en nuestro caso fueron 440 dólares) y emplear un día completo en solucionar papeles de aduana, cargar el coche y esperar que el ferry termine de estibar la carga. Para colmo, Baku no es una ciudad especialmente barata ni de gente afable con el turista.
8. Gasolina. En general no es complicado comprar gasolina. Sin embargo, hemos tenido varios problemas: en Acerbaiyán no aceptan dólares, sólo moneda local, por lo que no es mala idea cambiar tras cruzar la frontera aunque fuesen 20 USD, que dan para un depósito porque allí es barata y Baku, la capital, queda lejos. En Kazajastán y Mongolia puede haber grandes distancias entre gasolineras, de modo que es recomendable llevar 20 o 30 litros en garrafas (de plástico, jerrycans... cualquiera sirve). En cuanto al octanaje, no usamos en ningún momento incrementador, a pesar de que es cierto que en los países de Asia Central a veces la gasolina es de 93, 91 o incluso 80 octanos: aparte de picar viela y rendir menos potencia el carburador puede acabar sucio, si bien conseguir una limpieza de carburador no es difícil ni caro (10 USD aprox). El precio varía mucho, en Europa, similar a España; Turquía, extremadamente cara; Asia Central, más barata que en Europa, con grandes variaciones entre países. Mongolia, bastante cara.
9. Seguridad personal. Lo incluimos en dificultades pero no porque sea un problema sino para tranquilizar a quien lea este apartado. En ningún país ni momento hemos sentido sensación de inseguridad. Ciudades, carreteras, desiertos, todo parecía ser muy tranquilo y apto para el turismo, ahora bien, si queréis detalles o información actualizada, preguntad en las embajadas o consulados. En todo caso, es de suponer que en zonas turísticas se puede ser objeto de hurtos.
10. Peligros. Durante la carrera, el mayor, por no decir único, peligro que hemos visto ha sido la conducción. Largas jornadas al volante, trayectos nocturnos por carreteras infames, cansancio acumulado mientras se conduce... Sin duda, la carretera se ha encumbrado como el principal riesgo para nuestra salud.
11. Enfermedades. Fuimos precavidos y vacunados (véase apartado Vacunas). Durante el viaje no hemos tenido impresión de que haya peligro de contagio de enfermedades, en cualquier caso, vivan las vacunas. Hemos seguido la recomendación de beber agua embotellada si bien no hemos sido igual de prudentes con la comida. A resultas de esto, varios días hemos tenido diarrea y en algún caso unas décimas de fiebre. Nada que no solucione un par de aspirinas, un sobre de suero y sobre todo, paciencia y descanso.
12. Idiomas. En los países de Asia Central que hemos atrevsado, así como en Mongolia poca gente habla inglés. El idioma "universal" de la zona es el ruso. Para comunicarse es bueno llevar una libreta y un bolígrafo, pues a base de gestos y dibujos se sale de cualquier situación. Para quién lo desee, tampoco es mala idea un diccionario de frases útiles español-ruso.
13. Divisas. Para España usamos tarjeta de débito, para Europa euros en efectivo (nos llevamos 800) y el resto del viaje en dólares que también llevamos desde España (2250) más moneda local que tuvimos que sacar de cajeros cuando los USD se acabaron. Los dólares procurábamos cambiarlos a moneda local porque suele ser más barato pagar con ella (aunque en muchos países se puede pagar con USD directamente). Es recomendable llevarse un listado de los países a atravesar, con sus respectivas divistas y el tipo de cambio frente al dólar y el euro.
14. Acampar. Nuestras noches han discurrido, por lo general, sin techo. En ningún país hemos tenido problemas a la hora de poner la tienda o dormir dentro del coche. Habitualmente nos alejábamos un poco de la carretera por algún camino que enfilase un monte o sembrado.
15. Mapas. Por circunstancias que no vienen al caso, salimos de Madrid sin mapas (excepto de Europa) ni brújula. A base de preguntar en muchas ocasiones a los lugareños, y de la ayuda de compañeros de rally (siguiendo a alguien con mapa o echando fotos a los mapas que llevaban) nos hemos apañado bien. En todo caso, de repetir, compraríamos unos en papel, es más cómodo y te puede ahorrar alguna equivocación de carretera: te gastarás más en la gasolina empleada en retomar la vía correcta que en pagar aquí unos señores mapas.
16. Acerbaiyán. De los países que hemos atravesado (véase el listado en Recorrido) es el que más problemas de corrupción policial plantea. Lo mejor si no se ha cometido infracción, intentar no parar en los controles. En caso de hacerlo evitar al máximo pagar, si es necesario recurriendo a alusiones al consulado.
17. Kazajastán. Merece apartado especial por el mal estado de las carreteras en algunas partes del país (por ejemplo, la zona occidental, según se sale de Baku y se va hacia Uzbequistán).
18. Mongolia. Si entras por la frontera Oeste (Tashanta) apenas encontrarás 350 kilómetros asfaltados de los cerca de 2000 que hay hasta Ulán Bator. El resto bacheado, pedregoso, a ratos transitable, a ratos destroza coches. En el camino también hay que vadear pequeños ríos y subir una memorable cuesta en la que es fácil quedarse parado. Perder el tubo de escape es sencillo, el cubre cárter y bidones de gasolina se hacen imprescindibles. Llevar la suspensión reforzada es buena idea, aunque se puede circular con la de serie, la mayoría de equipos no hacían hecho ninguna mejora en la suya.
Listado de incidencias y averías mecánicas durante el rally
Fotos de averías
- Junta de la culata rota en Pazardijk, Bulgaria. Según el mecánico: "Kaput, morgue". 3 días en Pazardjik.
- Cubrecárter por los suelos en Georgia.
- Primer reventón de cubierta y llanta en Kazajastán.
- Nos quedamos sin gasolina, pero Ciudad de Fuenlabrada nos deja de sus garrafas. Kazajastán.
- Rótula de dirección destrozada a partir de Khiva. El coche va dando bandazos al acelerar o desacelerar.
- Fallo eléctrico de la masa y del cortacorrientes. Hay que mover el cortacorrientes cuando no arranca.
- Fusible fuera en Kazajastán.
- Cubrecárter colgando de nuevo.
- Pinchamos dos ruedas a la vez. A lo largo del viaje nos vuelve a ocurrir dos veces más.
- Problemas con las roscas del buje, sólo agarra bien un tornillo. Conseguimos enganchar un segundo tornillo a base de paciencia. Arreglo del buje cerca de Nukus, Uzbequistán.
- Atrapados en la arena camino de Bukhara en mitad de la noche.
- Varias veces se cae el cubrecárter hasta que hay que ponerle una cuerda. Esto se repetiría unas seis veces más antes de que haga el arreglo definitivo en Mongolia.
- Soporte del tubo de escape roto en Samarcanda. Se vuelve a ir el mismo fusible que en Kazajastán. El mecánico de Samarcanada se expresa cláramente: "this is not a car, is sarcoma, metastasis".
- Reventón de llanta camino de Tashkent debido a un paralelo nefasto. Las ruedas chirrían constantemente.
- Picando biela, posiblemente debido a la gasolina de mala calidad (80 octanos).
- Carburador atascado y el coche se queda parado si no aceleras. Almaty, Kazajastán
- Reventón a lo bestia de rueda camino de Semey, Kazajastán
- Rotura de los dos amortiguadores traseros camino de Semey. El lado derecho chirría en los baches. El izquierdo hace un ruido más feo aún.
- Pérdida masiva de aceite, nube de humo blanco por la quema de aceite y olor a fritanga.
- Varilla del aceite inutilizable por la holgura y se escapa el aceite a borbotones. Cambio de filtro de aceite en Barnaul y nuevo tapón al depósito de aceite. La pérdida de aceite continúa a pesar de todo, los mecánicos no dan con ella.
- Caída del silenciador del tubo de escape. Atamos como podemos el resto de tubo, pero la sujeción se rompe en repetidas ocasiones, a pesar de probar con cintas y tubos metálicos.
- Carburador y filtro del aire inundado de aceite. Después nos explicarían que un pistón roto lo metía ahí. El coche cada vez tiene menos potencia.
- Cuesta que no podemos subir. Es necesario quitar peso al coche y empujar mientras aceleramos haciendo rueda. Mongolia.
- Atascados en un río. Nos sacan tres equipos ingleses.
- Tras parar para arreglar un pinchazo doble el coche no arranca. Nos remolcan pero arrancan parte del parachoques.
- Reventón de rueda mientras nos remolcan. Ya no pueden remolcarnos más. Llegamos a un pueblo gracias a que conseguimos subir el coche a un camión empujándolo arriba mediante unas planchas de acero que sirven de rampa.
- Se nos va una rueda en marcha, la que iba enganchada en el buje con agujeros pasados de rosca.
- Al solucionar el problema eléctrico de arranque mediante un puente nos fastidian el ventilador que deja de saltar. Aparecen problemas de temperatura. Es necesario un segundo puente para poner en marcha el ventilador, pero la temperatura ya no vuelve a estar donde debe.
- Cambio de bobina, bujías y condensador.
- Se hace imprescindible cambiar el buje que nos habían arreglado porque ya no hay manera de enrroscar los tornillos.
- Se para el coche a las tres de la mañana en mitad del desierto. Es necesario empujar con un frío pelón para conseguir arrancarlo.
- Pérdida de agua por rotura de la bomba. Finalmente la cambiamos por una que llevábamos a cuestas desde Madrid.
- Un nuevo doble pinchazo cuando sólo tenemos una rueda de repuesto. Intentamos seguir con la llanta pero la destrozamos en dos kilómetros. Llamamos a la organización para pedir una grúa pero nadie coge el teléfono. El camionero que nos había prestado el teléfono (el nuestro estaba perdido) acaba “fabricando” una rueda con una cámara que compra sobre la marcha a otro camionero que pasaba por allí, y una llanta y cubierta pinchada nuestras. Esta rueda se rompe 15 km antes del pueblo en el que esperábamos comprar más ruedas. Hacemos noche frente a un Micra moribundo, con planes de hacer autostop a la mañana siguiente.
- Finalmente el equipo inglés desahuciado nos presta una rueda. Le arrastramos hasta el pueblo más cercano. La cuerda se rompe en tres ocasiones. El soporte donde se engancha la cuerda se destroza. Pasamos la cuerda por las ventanas de ambos coches. En las cuestas todo el mundo debe empujar los coches mientras aceleramos a tope el Seat. Una vez en el pueblo remolcamos a otro coche inglés que llega con problemas. No podemos pasar de primera.
- Compramos varias ruedas para el trampo final. Enfilamos el tramo asfaltado antes de Ulán Bator y aparece humo dentro del coche debido a la mala instalación eléctrica. Tras varias elucubraciones desconectamos el puente del ventilador y el humo desaparece. La temperatura sube y conducimos el único tramo decente de asfalto del país a 50 km/h, en cuarta, para no revolucionar el motor.
- Muchos baches, agujeros, trastazos. Los soportes de la bacase rompen y tenemos que sujetarla con una cuerda que uno tensa a base de brazo mientras el otro conduce.
- Ya de noche, a 20 km de Ulán Bator caemos en una zanja. Gracias a varios conductores podemos sacar el coche.
- Vuelve a no arrancar. Tenemos que empujarlo cuesta abajo, sin luces, para ponerlo en marcha.
- Entrando a Ulán Bator, a apenas tres metros del asfalto, tenemos un pequeño golpe con una furgoneta. Culpa de unos y de otros.
- Llegamos a un peaje entrando a Ulán Bator. Nos piden tres dólares de los cinco que nos quedaban. Aún tenemos suficiente para ir a un cibercafé y buscar la dirección de la fiesta. ¡Son las 11 de la noche del 23 de agosto y lo hemos conseguido!
- A la mañana siguiente, mientras aparcamos delante de la oficina de los organizadores en Ulán Bator, se rompe la palanca (o la caja, no lo sabemos) de cambios. Por suerte, estábamos a tres metros del lugar donde nos debían arreglar los papeles de la donación. Ya no era posible mover el coche ni empujando.
Con la causa, ya colaboran empresas como:
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