Haciendo callo

Nadie nace corrupto, pero qué rápido se hace uno. Conforme atravesamos paises el cansancio hace mella en el cuerpo y, a la par, se endurece nuestra cara ante las detenciones policiales, legales o no. Todo comenzó en la frontera con Acerbaiyán, cuchitril con aspecto de campo de concentración vietnamita, apropiada introducción para el país más infame en que hemos puesto los pies. Nos sablearon 30 dólares por pardillos. Desde entonces, con excepción del hurto de 50$, que merecíamos por despistados, en Uzbequistán, y 3$ que dimos para evitar un registro legal en la aduana kazaja, todo enfrentamiento con la autoridad se ha saldado del bando español.

Entre los encuentros se hayan: altos sin mediar infracción en Acerbaiyan y Kirguizistán; semáforo en rojo no respetado en Uzbequistán; exceso de velocidad, uso de indebido de carril y estacionamiento en lugar prohibido en Kazajastán; exceso de velocidad en Rusia. Otras ha habido, pero no entraremos en minucias. Saldo, cero dólares en “peajes”.

Por ahora hemos empleado tres técnicas: no parar, diálogo individual, recurso del “polibueno-polimalo”. Antes de optar por una es necesario situarse: conocer (se caza al vuelo) el nivel de corrupción del país y saber si la actuación policial es legal o intento de extorsión. Conscientes de las cartas que se tienen, toca jugar.

La evasión sirve allá donde la policía lleva la placa sin dignidad (Acerbaiyán, por ejemplo). Es posible que te persigan pero son tan vagos que hasta para robar sólo quieren lo fácil, al que obedece al alto. Si la persecusión se da y no desisten nos quedan las otras dos tácticas y el mal menor del regateo.

La técnica del diálogo indiviual incluye saludar a todos los policías del control muy afectuosamente y hablar en castellano. Es importante el uso del idioma, puesto que ellos no saben inglés y el castellano te permite ser más efusivo en los saludos, salen más naturales. Sonrisa fácil, cara de inocencia, decir mucho “tourism, only transit”, y soltar la ristra de ciudades que has visitado de su país, haciendo gestos que confirmen lo bonitas que te han parecido. Vendrá una charleta en ruso o idioma local. Conviene demostrar que no se ha entendido nada, no imaginar siquiera el motivo de la detención. Alguno te dejará seguir. Si aún persisten, tras verte turista, lo harán casi seguro con intenciones de embolsarse el dinero en su cartera, de modo que te dan esa ventaja, tan sencillo como exigir un ticket que no desean hacer; el delito, mejor sin pruebas. Llegado el extremo, como se ha dado, de que comiencen a rellenar el formulario de la multa, es conveniente recordar “no money, only credit card, bank, bank”, lo que vuelve a hundir sus expectativas de paga extra. Banco parece entenderse en todos los idiomas. En el caso de detenciones ilegales o legales sin pruebas (si hay foto del radar, no seguir esta vía), la palabra “consulate”, sacar el móvil y marcar un número cualquiera, mientras se habla, ahora sí, en inglés, indignado, fue efectiva la vez empleada.

La técnica del polibueno-polimalo es muy similar al diálogo individual, pero el comienzo ha de ser inverso. Uno de los integrantes del equipo, mejor el más grande físicamente, se encara y discute acaloradamente. Cuando la tensión es elevada, aparece otro de los detenidos que de modo pausado comienza, en un aparte, el paripé del diálogo individual.

No funciona siempre, mas a nosotros nos ha dado alas el master cursado en Acerbaiyán. Se te queda tal cara de tonto que prefieres dormir en el cuartelillo que pasar otra vez por la misma situación. En todo caso, sabemos que ser español da cierta ventaja, que se lo digan a los dos ingleses que vimos esperando en tierra de nadie, entre la frontera kazaja y rusa por no haberse cumplido la fecha de entrada de su visado. Los british no caen tan simpáticos. Nadie les pasa una.

One Response to “Haciendo callo”

  1. Gran Duque de La Pedriza Says:

    Lo de Acerbaiyán debe ser para mear y no echar gota. Qué asco de corrupción, debe ser desesperante. Muy muy bueno el Manual Anti Multas Corruptas.

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