Entradas del autor Lettos Piduo

De vuelta

Wednesday, September 10th, 2008

Tras el regreso, para el que lo desea, comienza el tiempo de las conclusiones. Viajar, cada cual tiene sus motivaciones, se dice; sin embargo, creo que todos tenemos las mismas, con pequeñas diferencias, aunque lo expresemos de modo muy distinto, aunque las sintamos como propias, o únicas. Ni siquiera hay que hurgar en el fondo para ver que estamos hechos en serie: un molde para todos, todos para un molde.

La aventura no existe para el común de los mortales; existe la creencia en ella y el apego a ésta. Aventura es la ruptura con la rutina, pensarnos como ficción y tener un techo para compartirlo. Viajar es moverse; moverse sirve para creer que ahuyentamos la muerte. El viaje, por encima de todo, es metáfora de vida. Y al viajar nos sentimos más vivos. Y tanto más vivos cuanto menos rumbo llevemos. El paraíso de la rutina lo asociamos con el infierno de las almas en pena. La literatura y el cine industrializaron nuestros temores, de ahí el turismo, el viaje como gasto. Aparecimos nosotros, generaciones de culo inquieto, amantes de salutaciones y despedidas.

Hace ya que el tiempo y el espacio no son absolutos, se deforman, y dependen del observador. El individualismo agarró por el cuello tamaño descubrimiento y lo aplicó a las ideas que quiso, estaba en su derecho. Ahora, de regreso, hago lo propio, redefino conceptos: limpieza, distancia, alegría, velocidad, cansancio, generosidad, tiempo, calor, necesidad, imposible, lujo, no son lo mismo que al partir. A mí, es lo que me queda. La paradoja de relativizar abstrayendo: fuera expectativas locales. No es una cuestión de recordar, sino de practicar. Son visibles los cambios en tanto en cuanto sean acciones. A cada regreso, un paso más allá, incluso si más allá es más al fondo. Como la marca, no fear.

Cuando marcho, creo que será la última vez. Después, vuelvo a partir. Y siempre regreso al mismo sitio; pero cada vez estoy más de vuelta.

Mongolia

Friday, September 5th, 2008

Navegas, no entre corrientes de agua, sino en un mar de piedras y roderas. De banda sonora, un constante repiqueteo; no son gotas en el capó, ni olas o espumajaros que asaltan los costados de tu barca con ruedas, son chinas y canchos que, estampados contra los bajos, parecen querer inundar el habitáculo. El coche surfea por la pedrera que es el camino, encalla en la arena, escupe desechos de roca que golpean con fuerza la chapa. Cada giro de rueda es un triunfo si lo das sin pinchar. Cada metro que avanzas una vaharada de estrés que expulsas por el tubo de escape. Cada cuesta que afrontas una excusa para acelerar hasta reventar el motor. Cada río que vadeas un susto que te resta minutos de vida. Los misérrimos, esporádicos pueblos que campan junto a la ruta, relajan la mente al ser avistados en la lejanía, después, ya de cerca, la realidad transforma el soñado oasis en un polvoriento conjunto de casas que invita a la huida no sabes bien hacia dónde.

Mientras, ajena a la sufrida realidad del turistón, la estepa mongola, el desierto y las montañas siguen a lo suyo, ningunear la imaginación y el arte del mejor paisajista. El aire, transparente como el vacío, permite ver más allá de lo que pensabas que tu vista alcanza, y contribuye a que las pinceladas que componen el lienzo del horizonte sean del mejor óleo. En Mongolia no hay verde, hay verdes, cientos, la escala completa del color verde para dibujar un pedazo de pradera, y de igual modo sucede con el blanco, gris, azul, marrón, amarillo, rojo, del cielo, el río, la montaña, las nubes, el mismo suelo, entes que no aparecen como objetos definidos, sino más bien como formas que toman de su entorno parte de la esencia que las compone, mezcla de líneas y, sobre todo, colores; el rojo se desliza desde el atardecer por laderas estriadas e impregna la arena que la erosión esparce sobre cientos de kilómetros. Cuadros de ensueño que se extienden más allá de tu destino.

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Transmongoliano

Tuesday, September 2nd, 2008

Una rápida, de trenes, para quien pueda interesar. Hemos vuelto en el transmongoliano, cuyo recorrido íntegro es de Pekín a Moscú. Nosotros lo cogimos al vuelo en Ulán Bátor, pagando en torno a 200$ por persona, en cabina de segunda (cuatro personas, en literas), por los 6250 km que separan la capital mongola de la rusa. El transiberiano, para aclarar dudas, une Vladivostok con Moscú, y comparte vías durante muchos miles kilómetros con el transmongoliano.

El tren dispone, a partir de Rusia, de restaurante, más bien caro (un café o cerveza, tres dólares al cambio, se paga en rublos). Durante el recorrido, para al menos dos veces al día, entre 10 y 30 minutos, en los que es posible bajar y hacer compras de comida y bebida, mucho más económicas en las estaciones. Cada vagón dispone de baño, pero no hay duchas. Enchufes sólo en los pasillos, donde también existe un calentador que proporciona durante todo el día tanta agua hirviendo como se desee, de modo que hincharse a té, café o chocolate sale barato si vas bien pertrechado con sobres de tales sustancias.

Los vagones no son de lujo, pero son muy cómodos, se duerme de maravilla, y el espacio vital de una cabina es muy aceptable si la usan dos personas; para cuatro, si no se conoce a los compañeros de cabina, tal vez sea un poco reducido, el concepto ”intimidad” se diluye al subir la escalerilla del vagón. El chollo es viajar en segunda y que la cabina no haya sido vendida a nadie más, damos fe de que ocurre. Hay hueco de sobra para llevar equipaje a patadas, no obstante, hay una limitación teórica de 35 kilos por pasajero; nadie comprobó el peso de nuestras mochilas.

Comprar billetes en primera (cabina para dos personas) requiere muchos meses de antelación; en segunda se puede hacer de un día para otro (la frecuencia del tren es de dos por semana, aproximádamente). Muy recomendable llevar comida que no necesite calentarse o que pueda calentarse al baño maría, los mencionados sobres de té y café, música (ordenador muy buena opción), algo de lectura y unas cartas.

El trayecto Ulán Bátor-Moscú dura cuatro días. Lo único malo que recordamos de él es la espera en la frontera entre Mongolia y Rusia, casi cuatro horas en las que gran parte del tiempo has de estar en la cabina, mientras consumes tu paciencia luchando contra formularios de aduanas, los oficiales de turno llenan de estampitas el pasaporte y un perro husmea las mochilas. El paisaje, estepa en Mongolia y bosque continuo en Rusia, tres días de arboleda sin fin; pena que ni el bosque ni el tren lleguen hasta Atocha. Como mal menor, para enlazar con España un Moscú-Madrid en avión de bajo coste, con el tiempo justo para turistear por la Plaza Roja. No recomendaría el transmongoliano como objetivo único de un viaje, pero resulta un trayecto de regreso muy apetecible y económico.

¿Alguien dudaba de Platero?

Monday, August 25th, 2008

Cuando se ha conseguido el objetivo no se suele mirar atrás, pero para nosotros, importan mucho más las formas que el fondo. Para no ahondar en la amargura, el victimismo y el llanto lastimero no nos detendremos en contar la tortura que ha supuesto cruzar Mongolia. El sabado 23 de septiembre, sobre las 11 de  la noche, hora local, tras los últimos 100 kms de baches y accidentes, llegabamos a la fiesta de despedida del Rally Mongol, harapientos e irreconocibles bajo la capa de mierda y polvo, hastiados, dentro de una chapa de colores chillones que apenas andaba sobre cuatro ruedas. Tal es así, que murió intentando aparcarlo delante de la oficina de la organización, cuando en la última de sus mil averias, la palanca de cambios dijo basta con la marcha atrás metida, y de ahí no se movió más  que para ir al depósito en el que los reparan para donarlos o subastarlos y recaudar dinero para los orfanatos. Un final inmejorable el de Platero, que ójala de tanto a otros como ya nos ha dado a nosotros.

Sin ponerse vendas en heridas pasadas, sólo diremos que desde nuestra entrada en Mongolia, innumerables han sido las veces que hemos creído que se había terminado el viaje para nosotros, sin poder remediarlo, y que muchas veces, la casualidad, el tesón, la desesperación y las ganas de llegar, nos han permitido alcanzar Ulan Bator, aún no sabemos muy bien cómo, y más dudas tendremos con el paso del tiempo. La lista de desgracias ocupa dos folios -que ya pondremos en la sección dificultades- hasta tal punto que una de las veces llamamos a la grua para recoger el coche y abandonar, y al no cogernos el teléfono intentamos seguir sobre las llantas, dejando una como un estrella, y de pronto se solucionó el problema gracias a un camionero mongol. Pinchazos, incendios, tubo de escape arrancado, baca por los aires, ruedas que salen despedidas en marcha, carburadores y filtros de aire llenos de aceite, perdidas continuas de aceite y agua, puentear con dos cables el contacto para poder arrancar, empujones en mitad del desierto en una fría madrugada tras un repentino parón, son ligera muestra de algunos de los problemas que hemos tenido, en una semana que apenas hemos comido y dormido y en las que intentabamos recuperar de noche el tiempo que perdíamos de día en mecánicos rurales, que dado nuestro aspecto y moral, intentaban algun invento casero, mas para poder fenecer lejos de su vista que por esperanzas de que alcanzaramos Ulan Bator.

En Altay, adonde llegamos en un camión que transportaba una excavadora y al que hubo que subir el 127 sin grua ni rampa, encontramos el cementerio de coches españoles que habían sido compañeros de camino durante muchos días de viaje. El primer coche que encontramos fue el Saxo de DEATH PROOF, en una muestra de pena por ellos y alegría por ver algo que nos traía tantos recuerdos. También estaban los coches de TEAMTIN, RIOJA TEAM y SPANISH SIESTA. Nos dio mas moral, si cabía, para intentar continuar. Les arrancamos las pegatinas y se las pegamos a Platero, para que de alguna forma, llegara alguna parte de sus coches  a la meta -en el caso del autobianchi de SPANISH, tambien ha llegado su buje, jeje- , si nosotros los conseguiamos . Y así ha sido. Sabemos de sobra lo duro que es llegar al momento en que tienes que abandonar, y homenaje no merecen porque su esfuerzo tiene tanto mérito como los que hemos llegado, simplemente queríamos que de alguna manera se quitaran el regusto amargo viendo las pegatinas de su coches en las fotos de nuestra carrocería en Ulan Bator.

Sin querer enrollarnos mas en lo que pretende ser un resumen de nuestro itinerario mongol, os damos las gracias a todos los que nos habeis animado, seguido, empujado o simplemente interesado, porque tampoco os hemos dejado de tener en mente y sois parte de los motivos por el que hemos seguido cuando ya no nos quedaba ni un paso mas que dar. Lo mismo a Alberto (organizador español)  al que acabamos abrazados recién llegados, y que nos recibió con entusiasmo y nos dedicó afecto, siendo los únicos españoles allí presentes. A TODOS, GRACIAS.

Ahora ya, nos damos el homenaje que merecemos, volviendo en el TRANSMONGOLIANO hasta Moscú, mañana martes, en un coche cama, disfrutando del paisaje ruso, que tan bien nos ha tratado en su primer tránsito. De allí, cogeremos un avion a Madrid, en una semana mas o menos.

¡PLATERO HA MUERTO, VIVA PLATERO!

Fotos

Monday, August 25th, 2008

Por ahora no tenemos acceso al ordenador, aunque esperamos poder salvar el disco duro al llegar a Madrid. Lo que si hemos podido rescatar han sido 30 fotos reducidas que conservabamos en un pendrive, en espera de poder cargarlas, y otras 20 de montanas en Kirguizistan. Ya estan subidas.

Fotos-> http://www.losborricos.com/Fotos.htm

Kirguizistan-> http://www.losborricos.com/MontanasKirguizistan.htm

Haciendo callo

Monday, August 25th, 2008

Nadie nace corrupto, pero qué rápido se hace uno. Conforme atravesamos paises el cansancio hace mella en el cuerpo y, a la par, se endurece nuestra cara ante las detenciones policiales, legales o no. Todo comenzó en la frontera con Acerbaiyán, cuchitril con aspecto de campo de concentración vietnamita, apropiada introducción para el país más infame en que hemos puesto los pies. Nos sablearon 30 dólares por pardillos. Desde entonces, con excepción del hurto de 50$, que merecíamos por despistados, en Uzbequistán, y 3$ que dimos para evitar un registro legal en la aduana kazaja, todo enfrentamiento con la autoridad se ha saldado del bando español.

Entre los encuentros se hayan: altos sin mediar infracción en Acerbaiyan y Kirguizistán; semáforo en rojo no respetado en Uzbequistán; exceso de velocidad, uso de indebido de carril y estacionamiento en lugar prohibido en Kazajastán; exceso de velocidad en Rusia. Otras ha habido, pero no entraremos en minucias. Saldo, cero dólares en “peajes”.

Por ahora hemos empleado tres técnicas: no parar, diálogo individual, recurso del “polibueno-polimalo”. Antes de optar por una es necesario situarse: conocer (se caza al vuelo) el nivel de corrupción del país y saber si la actuación policial es legal o intento de extorsión. Conscientes de las cartas que se tienen, toca jugar.

La evasión sirve allá donde la policía lleva la placa sin dignidad (Acerbaiyán, por ejemplo). Es posible que te persigan pero son tan vagos que hasta para robar sólo quieren lo fácil, al que obedece al alto. Si la persecusión se da y no desisten nos quedan las otras dos tácticas y el mal menor del regateo.

La técnica del diálogo indiviual incluye saludar a todos los policías del control muy afectuosamente y hablar en castellano. Es importante el uso del idioma, puesto que ellos no saben inglés y el castellano te permite ser más efusivo en los saludos, salen más naturales. Sonrisa fácil, cara de inocencia, decir mucho “tourism, only transit”, y soltar la ristra de ciudades que has visitado de su país, haciendo gestos que confirmen lo bonitas que te han parecido. Vendrá una charleta en ruso o idioma local. Conviene demostrar que no se ha entendido nada, no imaginar siquiera el motivo de la detención. Alguno te dejará seguir. Si aún persisten, tras verte turista, lo harán casi seguro con intenciones de embolsarse el dinero en su cartera, de modo que te dan esa ventaja, tan sencillo como exigir un ticket que no desean hacer; el delito, mejor sin pruebas. Llegado el extremo, como se ha dado, de que comiencen a rellenar el formulario de la multa, es conveniente recordar “no money, only credit card, bank, bank”, lo que vuelve a hundir sus expectativas de paga extra. Banco parece entenderse en todos los idiomas. En el caso de detenciones ilegales o legales sin pruebas (si hay foto del radar, no seguir esta vía), la palabra “consulate”, sacar el móvil y marcar un número cualquiera, mientras se habla, ahora sí, en inglés, indignado, fue efectiva la vez empleada.

La técnica del polibueno-polimalo es muy similar al diálogo individual, pero el comienzo ha de ser inverso. Uno de los integrantes del equipo, mejor el más grande físicamente, se encara y discute acaloradamente. Cuando la tensión es elevada, aparece otro de los detenidos que de modo pausado comienza, en un aparte, el paripé del diálogo individual.

No funciona siempre, mas a nosotros nos ha dado alas el master cursado en Acerbaiyán. Se te queda tal cara de tonto que prefieres dormir en el cuartelillo que pasar otra vez por la misma situación. En todo caso, sabemos que ser español da cierta ventaja, que se lo digan a los dos ingleses que vimos esperando en tierra de nadie, entre la frontera kazaja y rusa por no haberse cumplido la fecha de entrada de su visado. Los british no caen tan simpáticos. Nadie les pasa una.

!Ya estamos en Mongolia!

Tuesday, August 19th, 2008

A pesar de los mil problemas que nos ha dado el coche -y nos sigue dando- hemos recorrido los primeros 300 kms de suelo mongol. Estamos en Hovd, a unos cuatro o cinco dias de Ulan Bator, si todo va bien, por lo que para el finde intentaremos cruzar la meta, aunque a nosotros aun nos queda el reto de intentar volver con el 127 si es que aun sigue en pie. Mongolia es tan bonita como infernal para cualquier coche, y en estos dos primeros dias ya hemos tenido que vaciar el coche para poder subir una cuesta tras 40 intentos en primera y sacarnos un grupo de ingleses de un rio en el que nos habiamos quedado hundidos mientras el coche se iba llenando de agua. El motor ha dejado de echar humo, no sabemos si definitivamente, perdemos un chorreon de aceite -el coche, jeje-  por el eje delantero sin haber localizado aun la fuga y los dos amortiguadores traseros los llevamos rotos desde Semey. Aun asi, el coche anda, y no tenemos intencion de que se pare ya tan cerquita de la capital. 1500 kms mas de caminos y ahi estaremos. Un beso a todos los que nos estais animando, ya que se nota vuestro apoyo debajo de la capa de polvo y mierda que llevamos.  

PD: A los que nos intentais localizar por movil, es imposible pues lo hemos perdido en algun lugar de Rusia. Si alguien sabe de si Adrian y Pablo, de Death Proof, aun no han solucionado como ir a Ulan Bator, que nos digan donde estan para recogerlos. Total, sin amortiguadores, da lo mismo el peso que metamos, que esto anda.

Hasta muy pronto a todos.

Animales

Tuesday, August 19th, 2008

Cada cultura tiene su ritual de acercamiento al estado salvaje del que procedemos. Puerta a la oscuridad animal, camino hacia las sensaciones. De normal, la ruta incluye algún tipo de ingestión, y en ocasiones, se transita en comunidad.

Perdidos en la noche rusa un angel apareció. Con las manos llenas de confianza, ojos como nueces, grandes y claros, sonrisa enorme dijo llamarse Irina. Localizó hotel y, a falta de rublos en nuestros bolsillos, abrió la puerta de su casa para compartir los de su bote de cola-cao y las fotos de sus viajes. No contentos aún, acudió rauda a la llamada del día siguiente, necesitabamos ayuda con el idioma en el enésimo taller. Después, sin alejarse, permitió que su familia política nos homenajease en una dacha, típica casa rural rusa, rodeada de bosque. Idea suya, sin duda, la de mostrarnos el camino de las tradiciones eslavas.

En Rusia, la ceremonia que invoca a nuestro sustrato animal incluye sauna; y casi nos tumba. Intimidad masculina a base de mostrar cimbel desde el primer minuto; no hay mejor manera para decir sin hablar que podemos olvidar las convenciones. Tras la intoxicación kazaja, fiesta del vómito, delirios y fiebre sin ser sábado noche, amanecer del intestino flojo, tres días de ayuno, litro de suero mediante, los ochenta grados abrasaban la piel, el aroma de alerce se clavaba en las fosas nasales y la humedad nos acercaba al desmayo con especial facilidad. Respirábamos por la boca, y eran cristales de aire pesado que no llegaba a los pulmones. Sudabamos enfermedad, miserias, dolores, cansancio, preocupaciones, a chorros. La piel brillante, limpia, ardía. Azotarse con un hatillo de ramas era la solución para no perder la consciencia. Moverse. No ceder, impedir la rendición del cuerpo. Aletear entre vapor. Cada latigazo con mas ímpetu en la intención y menos fuerzas en la ejecución. Cada segundo dura diez, notas las arterias dilatarse y la sangre fluir con rapidez, mientras baja la tensión. Al abrir la puerta, agua fría, cara y cuerpo ávidos de alivio, gloria, temperatura de calle bajo techo de roble, suspiros, distensión, cerveza casera, caliente, conversación suave envuelta en sillones y toallas. Paraiso de ocho metros cuadrados, pared con pared del infierno. Y vuelta al banco, cuatro veces, más exhaustos en cada ocasión. Yendo casi con temor. Descendiendo un escalón, acercandonos al animal, despellejando al humano. Disfrutando, al escapar del horno, de las percepciones de nuestros sentidos y nada más. Tibio, acogedor salón que impedía desear cosa alguna. La noche caía, nosotros nos hundiamos en ella, y no lo sabíamos, como tampoco que afuera el mundo seguía existiendo, el carbón crepitaba, y por nosotros una barbacoa de salmón y una botella de vodka helado esperaban.

A Rusia entramos como perros apaleados. De Rusia nos vamos con el gusto del placer animal, el buche lleno, dormir al lado del fuego, alfombras, vigas de madera, iconos, samóvares, y un angel que nos cuida. Vida de perro, si, pero otra suerte de ser perro.

Vueltos al estado racional, agradecidos, no tenemos palabras para demostrarlo. Hay ofertas sin precio, días que parecieron ser sueño, breves encuentros que duran una vida.

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Atrapados en Barnaul, Rusia

Saturday, August 16th, 2008

A un día de pisar suelo mongol ha aparecido el enésimo problema mecánico. Esta vez, ademas, pareció definitivo. Cuando el humo blanco del capo y el olor a aceite quemado hicieron acto de presencia le dabamos dos kilometros de vida al coche, y aun faltaban 120 para Barnaul, destino previo a la frontera. Decidimos morir con las botas puestas y y reventar el motor con el acelerador hundido hasta el fondo, en un digno final de viaje. Con el extintor en una mano, y todas las mochilas empacadas y cerca de las ventanas para lanzarlas en caso de que el coche empezara a arder, fuimos recorriendo metros con un nudo en el estomago, que aún no se ha desecho. De momento, han revisado el coche, cambiado el aceite y filtro y el tapón origen de la fumata y dado su visto bueno, el cual, la verdad, nos parece poco convincente. Enfilaremos dirección Mongolia en breve, antes nos espera una cena en medio del campo, dacha rusa con sauna regional, pescado fresco y cerveza helada. La invitacion corre a cuenta de Irina, conocida anoche, cuando más ayuda necesitabamos. Este post, traducciones varias, la visita gratis al taller y los tes verdes y comida caliente que nos han dado corren de su cuenta, por más que hemos intentado que fuera de la nuestra. La hospitalidad rusa nos abruma, queda pendiente su visita a Espana.

Certezas

Friday, August 15th, 2008

Elevado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, con varios sietemiles rodeándote y cerca de las fronteras de Tayikistán y China, tienes un segundo para pensar cómo has llegado hasta aquí. Y no te refieres a cada vez que la palanca de cambios ha rascado la primera marcha y el acelerador ha sacado a empujones una bocanada de gasolina al motor del coche por las interminables cuestas que ahora tienes debajo.

Piensas en el último mes. En esas cuatro semanas que han pasado casi sin darte cuenta al mismo tiempo que la partida, allá por los medios largos de Julio, parece una vida atrás. Días de toda índole en los que ha primado la incertidumbre. La esperanza se alimenta de ignorancia y aquí la única certeza ha sido el siguiente metro avanzado y la duda, si el siguiente sería el último. No han sido pocas las ocasiones que por ello hemos temido, en la abultada - y sospechamos que inacabada- lista de desdichas mecánicas sufridas. Hasta ahora, se han ido solventando con tiempo, suerte y dinero. Rumbo Norte, Mongolia. Geográficamente, sólo hay que ir cuesta abajo. La ausencia de carreteras y la abundancia de obstáculos naturales, mantendrán la incertidumbre hasta el final. Si hay zanahoria, el burro siempre anda. Y ahora mismo está ahí, rozando la punta de la nariz.

Pejiguerías

Friday, August 15th, 2008

Cuando uno se va de viaje en circunstancias como las actuales, dando bocados a deshoras, teniendo por usual lecho el suelo o el asiento del coche y aliviando los intestinos sin poder ponerle puertas al campo -literalmente-, se suele rebajar el nivel de exigencia. Vacunas de varias clases me llevan poseyendo un mes por lo que se pueden escatimar miedos al entorno cuando manjares ofrece.

Aunque siempre hay alguien a quien le puedas parecer un pejigueritas, no me tengo por un adalid de la pulcritud y las manías. Más bien al contrario, suelo preferir lo austero. No creo que sea el único con esa, digamos virtud, entre los que hacemos la ruta, más de otra forma es imposible estar un par de jornadas sin acabar vomitando o inconsciente. Viene a colación el manifiesto tras varios días de intenso calor en los que el camino obligaba a dormir a la intemperie, el polvo se abrazaba al sudor del cuerpo y la ropa había mutado en otro color, cuando tras varias horas adentrados en la noche, conseguimos alojamiento en Karakol, Kirguizistán. El escenario, seguramente invitaba a entrar en el baño con traje de astronauta. Sin embargo, pocas veces una ducha ha sido tan reparadora, una vez eliminados los prejuicios higiénicos.

Kirguizistán

Friday, August 15th, 2008

Uzbequistán, tierra de melones y borricos, en sentido literal, conste, desaparece de la retina, para dejar hueco a un país del que no sabiamos nada, Kirguizistán. Conste, además, que saldremos de él sin saber demasiado, mas no somos de los que desean saber, nos conformamos con ver la luna al atardecer raspando los picos que cubren las espaldas de Biskhek, y doy fe de que esa imagen muestra el cinexín en que se ha convertido la ventanilla del coche. En verdad, el único motivo por el que sacamos el visado de un país de nombre tan difícil de escribir fue porque vimos en un mapa un pico de 7500 metros junto a un gran lago y una ciudad llamada KaraKöl; no se puede pedir más, a los treinta, seguimos asi de paletos. Después nos enteramos que la zona es la reserva de la biosfera Ysyk-Kol y el promontorio de marras, que se conoce como Pobedy Peak, ha contribuido con ganas a la leyenda del Yeti. Al otro lado, Tayiquistán, y un pueblecito Ven-Su, apenas a 1000 metros sobre el nivel del mar y a escasos kilómetros del Pobedy, desde el que contemplar uno de los mayores desniveles de la tierra.

Para los que retozamos en el campo, sin ánimo de desmerecer, una ciudad siempre sabe a poco, la torre Eiffel no pasa de ser un poste de alta tensión demasiado espigado y las piramides una oda a la esclavitud, el miedo y la soberbia humanas. Con el paso del tiempo, olvidamos los motivos y nos quedamos con el resultado, que por cierto, suele resultar espectacular, destilado de técnica y esfuerzo, henchido de segundas y terceras interpretaciones que se escapan a la mayoría y un ramplón goce visual que captamos, con euforia y conformidad, los ineptos. A fin de cuentas, naturaleza en estado puro, del estiercol humano nace la rosa del conocimiento, para luego desplegar pétalos con forma de monumento. En lo reciente, Khiva, salida de las manos de un alfafero preciosista, Bukhara, moldeada por un arquitecto de ojos rasgados, o Samarcanda, imaginada por un ceramista con dotes de astrónomo, no pasan de ser creaciones que ensalzan la vanidad del artista y del que pone la tela para apilar tanto barro cocido, con la excusa de alabar a Dios. ¡Ah, ciegos estamos, Dios se alaba sólo! Claro que uno las contempla y no puede por menos pronunciar palabras culturetas, del estilo “la hostia, tio, pa’ cagarse”. Bellas creaciones, no se negara, sublimes diria Stendhal, pero Stendhal era un romántico, es decir, un inventor de realidades, sacerdote del sentimiento, meretriz de la emoción, un vibrador de la imaginación para los que necesitan estímulo artificial, lubricidad plasmada en papel; me quedo con la definición, racional ella, que lanza Burke acerca de lo sublime, dificilmente aplicable a obra humana, porque sublimes son las montañas que nos recuerdan nuestra estatura real, sublime es aquello que nos ofrece en bandeja dorada la intuición de la muerte, que, en definitiva, es lo que esconde el romanticismo si uno hurga en sus entrañas. Y divago así, porque aún tengo en mente las montañas que atravesamos hoy, con puertos que miran de tú al MontBlanc y perfiles de cuchillo que siegan la respiración, surgidos de golpe en una llanura que fue tranquila hasta que algo, alguien, decidió darse un homenaje de verdad, nada de simulacros temporales, y dejo su marca con un zarpazo que milenios despues nos hace estremecer. En el Himalaya no se necesitan minaretes. Aquí tampoco, no encontraras Samarcandas en Kirguizistan, de normal sobran las palabras, hay ocasiones, lugares, en los que hasta los hechos pintan nada.

Más morcilla, por favor

Friday, August 15th, 2008

La carretera no deja de ser como el pellejo de una morcilla. Fina película que rellenar con rico arroz, lacrimógena cebolla y sangre frita. En Samarcanda cerramos otro nudo de la ristra que vamos tejiendo a base de pisar acelerador. Esta última quedó jugosa, tras el paso por Xiva, Bujará y Samarcanda y tuvo su nota agria con la despedida de varios equipos con los que habíamos coincidido. Aún quedaron dos, DeathProof Terra y MATLIN, con los que compartir momentos para embutir. Sin embargo, poco después, no bien Tashkent se presentó, caótico como es, añadíamos cebolla al despedirnos de Txu y Pablo, chicos enamorados de Tarantino y los coches, zagales con los que más horas de viaje hemos pasado. Fueron nuestro primer gran encuentro del viaje y, también, nuestra última despedida, pues el destino, esta vez apareció con forma de rotura de llanta, sinvergüenzas con mono, y despiste fronterizo permitió a MATLIN volar más rápido por las cimas kirguisas. No diremos una pena, son de Móstoles, Costa Polvoranca no cae tan lejos, tiempo habrá.

Instantes

Friday, August 15th, 2008

Cuando tu vida depende de estar vendiendo melones y sandías en un puesto junto a la carretera, cada giro de cuello es un anhelo. Aunque cada visitante es una venta casi segura por tratarse del postre diario, el componente básico de alguna dieta o el súbito capricho veraniego, la competencia habita en el siguiente metro cuadrado rebañando indecisos. Todas las horas del día, durante todos los días de la temporada. Un minuto de ausencia puede suponer un cliente al limbo. Y con él, las monedas que se ganan una a una entre humo de coches y polvo del camino. Una cama que no deja de estar caliente las 24 horas en las que hay un vendedor que llegó por primera vez cuando su mano ni siquiera alcanzaba el somier. De madrugada, entornando los ojos a cada fogonazo de luz. De día, regateando rayos de sol entre el ramaje de un árbol. De segundo a segundo, esperando ese instante en el que alguien se decide por tu puesto.

Posteridad

Friday, August 15th, 2008

Pasa un día. Y otro. Y otro más. Y uno que llega empujando con otro que se alarga hasta desesperar. Sol, lluvia, viento y siempre la misma carretera delante. Así, todos los días de una vida que pasa detrás de un ganado. El silencio de la tarde sólo es interrupido por intermitentes rugidos que lanzan los coches que pasan de vez en cuando. Uno de ellos frena, se apea un individuo con aspecto raro. Tu vida le queda ajena y seguramente nunca habría reparado en ella, pero acabas de pasar de ser una mancha en la cuneta a despertarle repentino interés. O eso parece, porque te apunta con una cámara de fotos. Si vas a pasar a su posteridad, hay que hacerlo con la mejor sonrisa.

De pequeñas y grandes cosas

Friday, August 8th, 2008

La grandiosidad no se mide. Es un instante efímero que de un sólo golpe te hace menguar a su vera. Sin importar la disciplina en la que acontezca, inalcanzable e inverosímil nos puede parecer un libro, una construcción, un gol. Sin embargo, hay otras cosas, que en su insignificante majestuosidad radica su grandeza. Tesoros que esconden su valor de la primera mirada para ganarse la fama pellizco a pellico en el corazón del curioso. La mayoría ha escuchado hablar de Samarkanda, a la que puede llegar a rendir su nombre cualquier cafetería de barrio periférico español y de la que sus dueños lo mismo ni ubican en un mapa. Muchos menos han escuchado el nombre de Khiva. Como hemos acordado no medir la grandiosidad, no tenemos por qué compararlas, salvo en tamaño, que tampoco es necesario porque la segunda perfectamente podría ser una pedanía de la primera. Sin embargo, cada esquina, pared de adobe, azulejo labrado o impoluto centímetro dentro de la muralla de Khiva, se hace hueco a cada giro de cuello y clic de la cámara. Los rayos de sol se reparten las calles con las sombras en una batalla que va ganando cada bando a lo largo del día. Cuando concluye la estancia, que siempre piensas que debería alargarse, sales con la idea de que lo que veas en breve poco te puede sorprender. Para la grandiosidad, la memoria es una noria selectiva que no para de mover sus cestos, alterando el orden.

Hablan de Samarkanda unos y otros. Dicen que es una ciudad al uso. Occidentalizada y urbana. En la que las Mil y una noches ya sólo ilustran páginas de folletos de agencias de viajes, Sherezade usa gafas de sol y bebe Coca Cola, los comerciantes, tahures y emires ahora van en todoterreno, y que del pasado sólo queda una plaza con tres puertas y sus minaretes. Son las 6 de la mañana y el sol ya despunta. Callejeas por avenidas asfaltadas con taxis a gran velocidad y los primeros sonidos de vendedores van ocupando sitio en las aceras. Te plantas frente a la plaza cuando aún no pasea nadie y eres el primero en subir al minarete desde el que ver la ciudad desperezándose. Vuelves a pensar que la grandiosidad no se puede medir. Volverá a ser efímera, pero todavía queda un rato.

Moneda y sudores

Thursday, August 7th, 2008

Si tu moneda tiene tan poco valor que el pan se paga en miles, es inevitable, acabas simplicando. Dices uno cuando te refieres a cien. Si el sol se muestra generoso de más en un punto de la tierra, decides olvidarlo, pones el contador a cero y acuerdas que calor significa más de cincuenta grados. Hoy tengo poco frío, sin mucho tardar hará calor y mi helado de cuatro (cientos) soms se volatilizará como los gases del benzin que no paramos de echar a Platero.

Desierto

Thursday, August 7th, 2008

Un inmenso vacío rellenado por arena. Una inmensa cantidad de nada. Vegetación enterrada hasta su cuello. Tres metros de alquitrán formando una interminable recta mordida a cada lado por desierto. Cae la tarde pero el termómetro se resiste con ahínco. Cuarenta grados que pesan más que el resto de equipaje. Death Proof y MATLIM nos ofrecen su compañía, pero nosotros lastramos el convoy. Agradecemos el gesto y cortamos la invisible cuerda que nos une, levantando el pie del acelerador. Vemos evaporarse en el horizonte las luces de los compañeros. Oscurece y la luna, creciente como el camino, abre la barra, a la que somos los dos únicos invitados de la noche. De un trago me bebería el congojo que emana del interior del borrico, que cada jornada despierta con una nueva herida. Pero esta copa, no. Esta copa va por el millón de estrellas que nos alumbran entre Khiva y Bukhara y por el millón de veces que imaginé estar donde ahora mismo estoy, de la única forma que se me ocurrió hace casi un año. Los siguientes tragos irán a tu salud, imaginando tus ojos mirando el mismo cielo y la misma luna, quizá sorteando andamios.

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Uzbequistán

Thursday, August 7th, 2008

No hay frase sin dos lecturas, camino sin dos destinos, persona sin dos caras; el desierto no iba a ser menos. Su cara antipática es una amalgama de arena fina, viento, calor tenaz, escorpiones y millones de mosquitos; la cara amable cuenta con paisajes espectaculares, tranquilidad, cielo estrellado, noches frescas y multiplicación de las sensaciones, como ocurre al beber un trago de agua que lejos de ser insípida, dejar regusto a cloro u oler a pozo, nos sabe a gloria, diluye dudas sobre lo humano y lo divino. Uzbequistán es arena, es desierto, es cultura milenaria irrigada por dos ríos con la misma solera que los bíblicos, y cientos de canales, herencia soviética, que han convertido el mar de Aral en un terruño polvoriento, donde pecios olvidados atraen dólares con turistas aferrados a cámaras de fotos que no paran de hacer kilómetros. Uzbequistán cuenta con la cara agreste del desierto, pero se empeña en ofrecernos un oasis tras otro, verde ficticio a pie de arcen, donde aparecen las personas de mejor trato con las que nos hemos cruzado en 8500 kilómetros: da igual pedir indicaciones, olvidar la presencia de un semáforo y escuchar la voz de alto, alojarte en un riad, clavar el coche, a las dos de la mañana, tres palmos en la arena que invade la carretera, siempre hay brazos tendidos, sonrisas dispuestas y manos que apretar.

Uzbequistán huele a seda, especias, caravasares, madrasas, bazares, comercio, mediaslunas. Tras los parasoles, gestos disimulados, miradas descaradas, inquietas, rasgos orientales, piel morena y pelo azabache, que se explican por el comezón inguinal de los viajantes que desde China venían a hacer las américas. Uzbequistán huele a islam, al de las mil y una noches, furtivo, relajado, al islam místico de Hafiz, al libro del buen amor en manos de Sherezade.

Rueda, rueda fortuna

Wednesday, August 6th, 2008

Nunca somos tan feos ni tan guapos como nos dicen; en el Rally Mongol ocurre algo similar: nunca todo está perdido ni ganado, como uno podría pensar en función de los palos o bondades que reciba. El coche va de maravilla y entras en Ulán Bator con botines de charol reflejando tu alegría; aparece un problema mecánico y tiemblas al anticipar el porrón de dólares que habrás de soltar a las autoridades por importar un vehículo que va camino del desguace. En Uzbequistán, en algún punto kilométrico de una interminable recta que cruza el desierto fronterizo con Kazajstán, pensábamos en cuándo cruzaría la vereda un camión que nos echase, literalmente, un cable. Por suerte e insistencia, un segundo tornillo encajó en el buje y el coche nos acercó, a la pata coja, a un pueblo donde los temores desaparecieron de la cabeza a mayor velocidad que los dólares de nuestro bolsillo. Pocas veces, al pagar un servicio, quedaron tan conformes las dos partes. En tres horas, pasamos de hablar acerca de autobuses, trenes y sanciones pecuniarias a imaginar las barbacoas que nos vamos a meter en la estepa mongola. No aprendemos.

Comienza el espectáculo

Wednesday, August 6th, 2008

Prisas por oir el rugido de los motores. Nervios al arreglar los papeles en la aduana. Burocracia, infinidad de sellos, ventanillas, funcionarios. Nadie explica nada, sólo voces en ruso. Noche cerrada cuando el último coche, borrico para más señas, escapa del cepo kazajo. Cena efímera, olor de guiso, aroma a España y en marcha. Tierra, piedras, baches, carteles en cirílico. Extravíos. Relevos al volante, cabezadas sin pedales, estimaciones imposibles de cumplir. Amanece. Horizonte inmenso y un imperceptible arañazo que rasga el desierto para llevarte a él. Tonos rojizos se deslizan por la izquierda, violetas y azules empapan de óleo la otra mitad del lienzo. Breve promesa de paraiso derretido por el implacable sol, que emborrona en escasos minutos el cuadro de amarillo chillón. Arena en la garganta, tornados de tebeo, águilas a ras de suelo, camellos en caravana. Primeros problemas mecánicos, en medio de la nada, planicies, y polvo tan fino como el calor opresivo que se filtra dentro del coche. Enganchamos un equipo amigo al borrico. Cada uno aporta lo que puede. Sin su gasolina estaríamos varados en un mar de sílice; por cuánto tiempo, nadie lo sabe.

Caspio

Wednesday, August 6th, 2008

DeathProof Terra, TeamTin Mongolia, Team Rioja 08, Órdago a Chica, Guerreros Rojos, Matlim, Spanish Siesta, Ciudad de Fuenlabrada, equipos que en su día no pasaban de ser presencias en un foro de Internet, se convirtieron en vecinos de camarote, compañeros de cubierta, grumetes festivos a la luz de la luna, con quien compartir risas, ideas y cervezas, en el primer botellón que se organizaba a bordo del Mercury I. Goterones de recuerdos de los que se nutre la estalactita que es la memoria. Ahora, en Kazajastán, el grupo, fermento de la desidia acerbayana, se licúa. Chorros de caucho hacia el Norte y el Sur, a ritmos distintos manchan el mapa. Baku ha sido una atalaya difícil de conquistar, desde la que contemplar los 7000 km recorridos y plantarse firme frente a los 7000 que nos faltan. Al atracar en Atkau, el olor de las causas perdidas impregnaba el puerto mientras la Santa Comparsa velaba nuestras ilusiones. Ansiedad por enfrentar el desierto.

Espera

Thursday, July 31st, 2008

Aire caliente que resbala en tu cara hasta fruncir el ceño. Granos de arena invisible que vuelan de un lado a otro provocando en la piel  milimétricos rasguños. Palmeras que se doblan al compás atrompicado del viento. Ininterrumpidas gotas de sudor que compiten por llegar al suelo desde la frente. Un mar Caspio que no brama pero ebulle. Policías que cobran multas sin ponerlas. Pitidos y frenazos surcando el alquitrán que arde. Dinero que se fuga por las rendijas del bolsillo en un goteo constante. Dieta construida con un ojo en el precio y otro en la cantidad. Tabernas con estética inglesa. Ingleses que ya nacieron con tatuajes en los brazos. Marineros y trabajadores del petróleo. Trabajadoras del cariño a plazos. Un hotel que sobrevive al recuerdo soviético. Una sala de espera, en la que se despera entre risas. Una caminata diaria para una noticia que no llega. Perseguir el mismo fantasma de latón cada mañana, viendo el embarcadero vacío.  Una veintena de españoles con la misma desazón. Tiiiiiiiic………….taaaaaac………………tiiiiiiiiic……. el reloj se ha parado en Baku.

Fotos

Thursday, July 31st, 2008

Obligado parón en Baku que hemos aprovechado para higienizar el cuerpo y la web. Ya hay fotos en la sección correspondiente: http://www.losborricos.com/Fotos.htm. Esto empieza a parecerse a la película Atrapado en el Tiempo. Según dicen, Baku significa la ciudad de los vientos, damos fe de que sentido al nombre no le falta.

Circo SevenEleven

Tuesday, July 29th, 2008

Al unísono, la noria del mundo, las manecillas del reloj, las ruedas de Platero, giran; por fuerza, comienza el baile, malabarismos fronterizos entre tragasables, forzudos y mujeres con bigote. Tipos duros, estética mafiosa, empujones, miradas hoscas y anocheceres tempranos. Líneas imaginarias que desatan la cara B escondida en la guantera. Mezcla de idiomas, alfabetos, sudores y esperas sin fin. Espectadores observan función y coche, divertidos, mientras el hombre blanco manotea el aire, mimo malo, haciendo valer sus derechos allí donde sólo hay siniestros; bien lo sufre el respetable, público fácil, que lo mismo aplaude la comedia del pase o la tragedia del rechazo. Atrás Turquía, donde se parlotea árabe, turco y el extraño lenguaje de las luces largas; bajo las ruedas, Georgia, interminables bosques, malísimas carreteras, y visto el paisaje, tal vez Heidi.

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2,5 litros de felicidad

Tuesday, July 29th, 2008

Una botella de 2,5L da para hacerte sentir muy afortunado, si el contenido se adecúa al momento. ¡Ah, corruptores de mentes! ¡Publicidad, revistas, televisión, literatura, videos musicales! ¡Qué bien nos sienta identificarnos con vosotros, aunque sólo sea por la excusa tonta del “me gusta”! Llega el día en que piensas, “lo que daría por”  y entonces caes en la cuenta de que el gusto es un animalejo al que han adiestrado para hacer de nosotros un trapo. Otro sorbo para olvidar el hilo con el que nos tejieron.

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Turistas de un vistazo

Sunday, July 27th, 2008

La distancia del recorrido y el interés por lo que no se puede acceder con un billete ‘low cost’, hizo que desde un principio tuviéramos en mente asomarnos a los primeros 4.000 kms desde la ventanilla del coche; lo que da para alguna foto, testimonio de nuestro paso, y ahondar en algún prejuicio respecto a los lugareños. O concretamente, de los lugareños conductores, expendedores de gasolina o dependientes de comida, porque apenas con otros gremios hemos tenido contacto.

Por ello, poco podemos aportar de las costumbres y maneras de la Vieja Europa, más allá de lo que en una guía, un documental o un suplemento dominical se puede aprender. Pecado mortal para muchos será el tener tan cerca monumentos e historia y no indagar en los vericuetos de cada ciudad. Lo dejamos para otra ocasión, por tiempo y compañía, que algunos rincones no son para perderse con alguien que sabe el tiempo que llevas sin ducharte, el color trasero de tu ropa interior y el sonido de tus ronquidos después de comer una lata de sardinas en tomate y pegar la frente al cristal con 45 grados en el interior del coche.

Llego a esta conclusión tachando de la hoja de ruta la visita a Estambul. La falta de kilómetros, de sitio para domir, de euros y sobre todo de conocimiento sobre la fecha de salida del ferry de Baku, obligan a una fugaz mirada a las luces de Costantinopla mientras cruzamos el puente sobre el Bósforo, a las 11 de la noche de un sábado, entre frenazos y cláxones.

¿Apenado? En absoluto. La media hora larga de trayecto no es más que el anticipo de una visita más pausada a un sitio que se merece un visitante más entregado. Y sobre todo, que ahora no podríamos contar como acabamos en una ciudad en la que su aspecto jamás nos hubiera hecho parar un segundo de no obligarnos una avería. Entonces, desconoceríamos que en los árboles clavan las esquelas con la foto del fallecido, que hay calles por las que pasean carromatos de caballo sorteados por todoterrenos de última generación, que es más fácil que se intenten expresar en español o portugués que en inglés, que la alta tasa de paro arremolina a los hombres en terrazas, que los adolescentes se apiñan en un cibercafé a jugar en red, que puedes dejarte el coche con la puerta abierta y entornada entre gente nada boyante y al día siguiente todo estará en su sitio, que no conciben un turista por lo que siempre serás un viajero perdido. Y todo esto en la única mirada que hemos tenido hasta ahora para cargar en la mochila algo más que nombres en un mapa.

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Parco Parca y doña Providencia visitan Soria

Sunday, July 27th, 2008

Espalda encorvada, guadaña al hombro, el parco Parca, exhausto, hizo notar su presencia desde el otro lado de la acequia. Una sonrisa del segador es la última cena del preso presto a probar la inyección; alegría al ver su gesto adusto, algún cuello habría rebanado en maitines. Sabedores de nuestra fortuna, no era nuestro día, optamos por mantener vista fija, cámara en alto y dedos en el objetivo. Las sonrisas están caras en la rural Bulgaria; se hace duro hasta caer, hay dignidad pero no fuerzas para hacerlo con gracia, de ahí que se mantengan en la vertical, con dificultad, años y sacrificio pesan. Turquía, también en la rural, verde, amable y coqueta, se personificó en Santa Trinidad: anciana de chaquetilla, país de contrastes y protectora Providencia encarnadas en mojama repleta de vida y primaveras. Tiempo tuvo de alisar ropas, enderezar postura, para confirmarnos que tenemos el viento a favor. A nuestra vera, cabalgan al asalto valles, vegas, chopos solitarios, boscaque invasor y, en abundancia, cereal, horizontes parcelados, geometría ocre, amarilla, verde. Cinco mil kilómetros para llegar a Soria, minaretes, alabanzas, almohacín aparte.

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Treinta veces Alicante

Sunday, July 27th, 2008

Plácida barcaza, Platero deja atrás en horas el trabajo de años, de miles de manos, renegridas por el alquitrán. Con los faros metidos cada día un poco más en el vientre de Oriente, la aventura se escabulle. Obvio, cuando ésta es ficción; Hollywood, videojuegos, Marvel, Tolkien, ilusión de vidas planas. Existe, en pequeñas dosis, casos extremos, sin tarjeta de crédito. Por suerte, no la buscamos, pereza en la diestra, excepticismo en la zurda, cobardía en los pies; de otro modo, decepción. No queremos ser el Prince of Persia, ni hay ranura para ejecutar un Insert Coin. Un viaje, a lo más, se queda en un libro de elige tu propia aventura, donde aventura, que vende mejor, es sinónimo dorado del pobre, polvoriento camino. Y aún así, todos llevan al mismo sitio, la noche, que se cierne, contundente, cuando gusta.

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Días quedan para que imprevistos, y no, por necesidad, malos, nos pidan mostrar la visa del Rally Mongol, cerrar la boca, mirar el cielo, manchar las manos de grasa, los labios de ambrosía; sin embargo, batallitas de objetor, idealizaciones aparte, chorradas sucedieron, de igual modo, poco ha, tirando hacia Alicante. Pazardjik y Tarancón no son tan distintos. Hechos. Llegando o sin llegar, collados, llaneras, arenales y ríos, Mongolia no queda más allá de treinta Alicantes. Cinco reflejan, lo que fue, por el retrovisor. ¿Habrá en puerto Ulán franquicia del Pollastre en la que amarrar nuestro pollino?

Las cabras siempre tiran pa’l monte y Los Borricos pa’ Mongolia

Sunday, July 27th, 2008

Cuando prepárabamos el viaje, teníamos dos temores: el motor y la culata. Si uno de los dos fallaba, adiós a un coche que había ido llenándose de bultos e ilusiones los últimos seis meses. Nuestros desconocimientos de mecánica nos hacían imposible solventar tales trances. Y así nos plantamos en la salida encomendándonos a la suerte… y que el camino dictara sentencia.

A pesar de muchas suspicacias ajenas, teníamos el convencimiento de que a Turquía llegaríamos sin demasiados problemas, y que a partir de ahí empezaba la verdadera ruta. Sin embargo, cuando en Bulgaria un mecánico abrió el motor y una especie de mayonesa anunciaba defunción en la culata, nunca tuvimos sensación de que esto se había terminado. El siguiente intento de arrancar fue en vano porque el coche había dicho basta, milagrosamente en la puerta de un taller y a la vera de las manos de Lazarus; un mecánico tímido y honrado, que a la postre parecía disculparse por el resto de mejoras que le había hecho al coche, y que casi pasó más vergüenza que nosostros al coger los eximios 5 euros que le dimos de propina por devolvernos al camino. De Pazardjik salimos unas horas después que el equipo Death Proof Terra, que tuvo el compañerismo de, enterándose de nuestra desgracia, visitarnos y acompañarnos en un día de charlas y una noche de vodkas.

El resto de sucesos ya son tan sabidos como solucionados: dificultad de explicaciones, caras de impotencia, una factura que por moderada no deja de suponer un bocado imprevisto a nuestro presupuesto y la demora de tiempo que nos obliga ahora a mirar de soslayo Estambul, con la vista puesta en el Ferry de Baku, donde ahora deberíamos estar llegando, en vez de 2.000 kms más atrás.

No obstante, y dadas las circunstancias, nuestra moral rebosa, las ganas no se pueden medir y echando en la balanza de la suerte la porción de mala y buena que hemos tenido en el affaire culata, habiendo salido indemnes de la avería que quizá más temíamos, conducimos hacia Mongolia con la sensación de que si se nos partiera el coche por la mitad, lo pegaríamos con celofán y llegaríamos a Ulan Bator. Camino por delante hay de sobra para apearnos de la nube, pero ahora mismo, Platero se mueve, se mueve….como las palmeras.

Pazardjik

Thursday, July 24th, 2008

Fue Teddy, regente de un pequeño puesto de bebidas de carretera, quien anoche nos indicó el camino a su ciudad, Pazardjik, a unos 430 km de Estambul. Quisimos parar porque sospechábamos ser presa del grupo más temido del rally, el de los culateros: aquellos que se han dejado la junta o la culata por el camino. Una llamada al móvil de Manuel y confirmados los indicios; las enseñanzas de Jose padre e hijo aún se conservan.

Esta mañana hemos dejado el coche en manos de unos mecánicos que arreglarán a un precio “razonable” el desaguisado. Entenderse ha costado Dios, inglés, italiano, alemán, búlgaro, castellano, boli, papel y ayuda. Parada en boxes estimada de dos días.

Podríamos haber seguido hasta Estambul, de hecho creo que salimos con la culata rota de Madrid y aquí estamos, tras casi 4000 km en cinco días, pero pensamos que sería más fácil conseguir en Bulgaria las piezas.

La ciudad se deja visitar: hemos visto la parte más lustrosa, un polígono con talleres; el hotel es cómodo y limpio; el precio aceptable; en los “turcos” o “bulgos” (aquí no hay “chinos”) venden botellines de dos litros; la moral y las ganas intactas, esas no se venden; el bolsillo, maratoniano, desfondado. Sin prisa, nadie se llevará Mongolia.

Dreamweaver y comentarios

Wednesday, July 23rd, 2008

Por ahora conseguir Internet es dificil, requiere tiempo de busqueda y no siempre lo tenemos. Hoy no podiamos pagar, no aceptaban euros, el banco no queria cambiarnos monedas y el billete mas pequeno era demasiado grande para luego gastar solo una hora de Internet. Por suerte el chico del cafe nos ha regalado el tiempo de conexion. Estos serbios han resultado de lo mas amables. Que este comentario que sirva como respuesta a todos los que nos habeis enviado al blog o el correo. Si empezamos a tenerlo mas facil iremos uno a uno. Si ademas alguien puede enviarnos por yousendit o similar un dreamweaver, version MX o superior, en cualquier idioma, se lo agradeceriamos, el que tenemos no se deja instalar. Buenas vacaciones para los duques de la Pedriza que cogen ya mismo el avion. Nos vemossss.

Arreando que es gerundio

Wednesday, July 23rd, 2008

Para que un plan lo sea tiene que estar meditado, y aun así, es difícil que se cumpla según lo previsto. A la hora de elegir recorrido para delimitar las escalas del viaje, la noche antes de entregar las solicitudes de visados, pecamos de soberbios yendo a un atlas y decidir el itinerario según las ciudades más grandes. La distancia entre dedo y dedo no nos parecía insalvabable. Lo mismo daba un mapa de Eurasia que un callejero de Alicante. “De aquí a aquí no hay tanto”, decíamos con la suficiencia que nos cabía entre las yemas del pulgar y el índice.

Y nos olvidamos del trayecto hasta la salida.

Una vez arribados a Francia, lo importante era disfrutar del viaje, que la multituda de veces recorrida la A-2 nos impedía no bostezar. Las escenas y recuerdos de la riviera francesa eran motivo de pisar el freno y distraerse contemplando ora un castillo, ora una plaza, ora una tía buena.

En Italia, más retozar entre verdores y carretereras secundarias, de esas que te dejan disfrutar el paisaje si un tercer brazo te ayuda a girar el volante entre tanta curva.

- Oye, tío, ?por dónde teníamos que ir hoy?
- Espera que lo miro. Llegando a Zagreb, Croacia.
- Pero si estamos en Génova
- Tienes hambre?
- No, y tu sueño?
- Un poco, pero estoy bien.
- Perfecto.

Un día después estamos entrando en Sofía, capital de Bulgaria.

Un día cualquiera

Wednesday, July 23rd, 2008

Canturrea el pájaro y abres el ojo; son cuatro o cinco horas de reposo, y tú sin sueño, sin pereza, descansado. Recoges lo poco que tienes alrededor y te vas, carretera mediante. Música. ?Desayunar? Hoy no. Charleta. ?Comer? Qué sabe nadie. No hay horarios, ni destino, sólo rumbo. Foto. ?Refresco? Hecho. Tira de frente. Gasolina. Pan y queso; en la gloria. ?Ducha? Apetece, ya se verá. Risas. Una ciudad. Cae la tarde, paisajes atrás, sin añoranza; también quedan adelante. ?Internet? Hoy complicado. Ordenador, escribir, revisar fotos. Toca volante. Mapa. Música. Refresco. No hay ducha; misma ropa. Foto. ?Preocupaciones? Niente. Se cena con sol, o no se cena. Se busca camping con sol, o no se busca. Resistimos, luego avanzamos. Noche cerrada. Un lugar tranquilo, orilla de autovía pero alejado del paso; chicos prevenidos. Tienda, dos segundos; o tal vez calle, cero segundos. Esterilla. Cierras el coche. Cansancio. Te tumbas y canturrea el pájaro.

Moda italiana

Wednesday, July 23rd, 2008

Ser italiano es ante todo un estilo de agarrar el volante con saña y acelerar con fuerza. No hablamos de estereotipos, enfrente de ti, la realidad. Después de cimbrear entre Fiats de todas las generaciones, tirar de freno de mano, por piedad budista, para no atropellar mosquitos con casco, sobrevivir enclaustrado entre paredes con ruedas, adelantar orugas a base de hincar espuela, pintar el asfalto con goma al ver coches en sentido contrario que duplican su número de faros, entender que “cuesta abajo en curva” implica acelerar, sopena de ser empujado al barranquillo, podemos considerar la entrada en Eslovenia, ya de noche cerrada, como la llegada de un luminoso amanecer, la salida del oscuro túnel italiano. Si de un estilo de conducción se puede inferir una personalidad, el italiano es un trastornado que necesita reafirmar su hombría a cada momento; éso, o les gusta mucho oler culos.

Italia

Wednesday, July 23rd, 2008

Granujas y rufianes, pero qué simpáticos. Así es el estereotipo que se subraya de los italianos, y desde luego, el que demuestran desde la ventanilla de su coche. No es cuestión de medir infraestructuras, aunque a un metro del suelo se vislumbran bastante peor las suyas que las del íbero pavimento.

Sorprende ya en la entrada desde Mónaco que la mayoría alumbra sus faros a plena luz del día. Parece ser que es ley, o al menos norma de uso común, pero sin resolver esa duda partimos como con la de cual es la diferencia entre la raya continua y discontinua si por ambas parece ser que se puede adelantar. Si en algún momento determinado hay 3 coches en una vía de doble dirección, no es problema, carril es todo aquel por el que quepa un coche. Así, que tienes dos opciones, o te adaptas haciendo lo mismo (no es aconsejable cuando tu coche sufre para coger los 100 km/h) o habitas la cuneta para dejar espacio central en los adelantamientos. Hay una tercera opción que es apretarse mucho el cinturón de seguridad a las tetillas para no echar el corazón por la boca

Por otro lado, sorprende que en un país exportador de máquinas de conducir de lo más preciosistas, se les haya olvidado añadir a los vehículos las luces de intermitencia, por lo que o eres mentalista o verás ante ti un montón de coches cruzándose indiscriminadamente como los marcianitos cuando eras pequeño. Es una lástima no haberle incorporado el rayo láser a Platero.

Las incorporaciones merecerían un estudio aparte aunque se dividen en dos: incorporación súbita por donde menos te lo esperas y tú tranquilo que te esquivo e incorporación en parado por donde menos te lo esperas y yo tranquilo que ya me esquivas. En cualquiera de ellas dos agarra fuerte el volante y mira con gesto de desprecio al autor de la maniobra como si de verdad le importase. El gen competitivo lo llevan tanto en la sangre como en la gasolina. No en vano, llevan empleando desde que los echaban a los leones. A veces piensas que lástima que al abuelo de alguno le tocase la fiera mellada.

Cuando alguno se moleste por cualquier cosa, se pondrá a la par, moverá los brazos diciendo algo que te dará lo mismo después de haber salvado el golpe y te acabará levantando el dedo gordo y dedicándote una gran sonrisa. No querrás, pero involuntariamente le devolverás el saludo y te quedarás pensando que él siempre se llevará a la chica y tú, al menos, no llevas esas gafas de sol de tontolculo.

Si estuvieras en la calle y te acabara de dar un abrazo, ahora mismo no tendrías la cartera en el bolsillo. Confórmate.

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Relativismo

Wednesday, July 23rd, 2008

Decía Einstein cuando le preguntaban por la teoría de la relatividad, que todo es relativo. O eso cuentan. Con la aguja del cuentakilómetros tiritando sobre la marca de 80, las horas de autopista, duran, al menos, 61 minutos. El pie derecho no se levanta ligeramente cuando un cartel señala un radar. El mismo gilipollas que pega su coche al tuyo, cambia su mirada desafiante al adelantarte por un saludo y una sonrisa. La ventanilla bajada no interrumpe el sonido de una radio inxistente. Los camiones dejan de ser un estorbo eventual para acabar aprendiéndote de memoria su matrícula. El calor se sofoca a tragos de agua y remojones en las gasolineras.

Un viaje es el destino o es el camino? Que le pregunten a Einstein.

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Actitud

Tuesday, July 22nd, 2008

Al igual que cuando una amiga te dice que duermas con ella y está segura de que no va a pasar nada, has hecho algo equivocado en tu vida; si un cincuentón deseoso de no parecerlo, se queda en una calle de Mónaco, embobado desde su Ferrari viendo pasar un 127 de colores y luego te saluda con la mano, en algún momento tienes que haber hecho algo bueno. Lo de menos es causar admiración, pues con eso no se come. Lo importante es que ese mismo fulano mandaría a unos matones a cerrarte el paso si entraras en cualquier sitio con la pinta que ahora -y asiduamente- llevamos o marcar el número de la policía sivn aliento en la boca de verte a menos de 500 metros de su casa.

Evidentemente, es un prejucio absurdo porque el canoso conductor lo mismo era cartonero en Niza. Por esa misma razón, nosotros podíamos estar exhibiendo el bólido en La Meca del automovilismo. Y como si  de ello se tratara, lo aparcamos en un stand  de Ferrari donde por una cantidad por la que comemos de aquí a Mongolia, puedes darle a un Fórmula 1 una vuelta por el famoso trazado monegasco. El gerente del chiringo tras ver como se obviaban sus indicaciones de largarse de allí,, asombrado y desconcertado, ante el robo de flashes y sin saber muy bien de qué iba el asunto, en vez de llamar a la policía, realizar aspavientos o lanzar improperios, se limitó a poner su mejor sonrisa, preguntar por el viaje, montarse en Platero y dejar que la gente hiciera fotos. Y nosotros, por supuesto, henchidos de vanidad como nuestro borriquino rampante. Actitud.

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Mónaco, visto y no visto

Tuesday, July 22nd, 2008

Hay que buscar la diferencia, y una de las más obvias es el poder adquisitivo. Mónaco, al igual que tantos otros soldados embarcados en la cruzada por la dignificación del glamour, no deja de ser una aglomouración de personas con ganas de comer, descomer, sentirse mejores que los demás y similares abluciones del cuerpo y el alma. Lo de siempre. Lo malo del glamour es que sale caro y muy aburrido, para un pobre y paleto. En lo descriptivo, Mónaco es a las ciudades lo que los bonsais a las plantas: se agarra a las rocas con fuerza, crece en el escarpe menos pensado, es un producto de lujo, una miniatura al alza, retorcida y vistosa, de raices visibles, colgantes, tipo ficus, que asemejan gruas que de continuo elevan la gloria del principado, o al revés, ya ni lo sé. Y no genera CO2 en cantidad apreciable, es decir, si alguien lo pisa, no se pierde nada, excepto un efimero, sublime desarrollo de la naturaleza sin el cual su curso no se altera. Unos kilómetros cuadrados libres de impuestos, mano suave con las mafias y tendrás glamour para dar y tomar. Lo dicho, pian, pianito, que Mongolia nos espera.

Glándulas

Tuesday, July 22nd, 2008

A tus treinta, que te pillen dándote una ducha por la cara, y no hablo sólo de restregar jabón en ella, puede sonrojarte. Suele suceder cuando la falta de experiencia en seguir los consejos del angelito se impone a la aburrida razón del pequeño Lucifer, que espanta sus moscas encendiendo bombillas a deshora. Cara roja, y cuerpo limpio. Olor a sándalo, pituitaria disfrutona, conciencia tranquila.

Salida emotiva

Tuesday, July 22nd, 2008

Que un gentío venga a ver como varios afortunados con ganas de acumular roña se van de vacaciones no deja de ser digno de alabanza. Para los que no tenemos intención de ofrecer arras ni solemos celebrar efemérides, la salida fue una especie de fiesta que sumase la novedad de un bautizo, el bullicio de un cumpleaños, la seriedad de un entierro, la alegría de una boda, la inocencia de una comunión felona y, de recibo es decir, el sentimiento de una despedida. En el fondo, se trata de que al menos por un día nos digan con palabras o sin ellas lo especiales que somos. Claro, si todos somos especiales, ¿dónde queda la especialidad? Exactamente, ahí; no hay hueco para ella; pero creerlo es gratis y grato.

Dos Lecturas

Tuesday, July 22nd, 2008

Solidaridad, rally benéfico, ayuda al desarrollo, patrocinadores, apoyo; la cara y la cruz de una moneda que por un lado es de chocolate y por el otro de plata timbrada. No lo olvido, son mis vacaciones. Nadie lo olvida, seguro; pero hay que ver cómo se vende. Cada cual como puede, quiere, sabe. Luego siempre se habla de cervezas y mujeres; lo cortés dicen que no quita, no obstante a veces lo parece. Con certeza los donativos llegan. Con certeza no lo vemos, ni ganas parece haber: toca disfrutar, en unos días volveremos a nuestra jaula, con su ruedecita molinera: no genera electricidad, no lleva a lado alguno; sin embargo consuela tenerla. Las ratas merecemos ruedas.

Sofoco

Tuesday, July 22nd, 2008

Es a lo que más temíamos. No en vano, la mayoría de las modificaciones que le hemos hecho al coche han ido encaminadas a que se zafe de cada grado extra del termómetro. Siendo las fechas que son, no contábamos con tener que llevar bufanda, pero tras un día de viaje, no sabemos si alegrarnos por el comportamiento de Platero o preocuparnos por el castigo al que le sometió cada rayo que desplomó sobre él los 40 grados que nos encontramos en Los Monegros.

Mientras nuestra silueta se iba trasladando al respaldo, llegó la hora de la verdad para nuestras pezuñitas de bricoartista. Los tirantes para sujetar el capó y que se deslizara por debajo suyo el aire se sostenían a medida que la temperatura del motor bajaba.
-¡Astro Rey, cede el trono a tu heredero de 43 cv!
Bueno, queda mucho camino por delante y si no estás dispuesto a renunciar, al menos, podemos hacer un pacto de no agresión.

Así, han ido pasando los kilómetros de autovía hasta llegar a las inmediaciones de Barcelona, sin más novedad que buscar un descampado en el que dormir, pues el día comenzó cuando aún era de noche. Y así comienza el, segundo, en el que el día nos alcanzó intentando cerrar la tienda de campaña, que se auncia de apertura en 3 segundos, sin especificar las horas para cerrarla. Al final resultó imposible y decidimos amordazarla con pulpos a la baca con la incertidumbre de si saltará algún pulpo y pareceremos un caracol, ya no sólo por la velocidad.

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Seguimiento GPS

Tuesday, July 22nd, 2008

Para ver donde estamos podeis usar los siguientes datos. Teneis que hacer login como usuarios de la web

Web: www.navento.com
Usuario: mongolrally08
Clave: Mongol08

Pinchar en “ir a servicio”, una vez dentro elegir el nombre del equipo del desplegable y luego solicitar posicion actual o pinchar el boton naranja que hay a la derecha del numero de dispositivo.

Problemas

Tuesday, July 22nd, 2008

Un primer post, minimo, para comentar los problemas que estamos teniendo: conexion a Internet, teclados de los ordenadores, encontrar gasolina a ciertas horas y compra de hielo. Tampoco podemos editar en la web porque no tenemos instalado el Dreamweaver en el ordenador que hemos traido. A ver si lo solucionamos. El resto marcha de maravilla, coche incluido. Esperamos insuflar vida al blog muy pronto, la frencuencia… la que nos dejen.

Zampa

Tuesday, July 15th, 2008

Los gastos nos ebrean con mayor ímpetu que si fuesen mosquitos en festín tropical. Cada vez que la tarjeta surca la hendidura del lector de turno, sentimos una aguja punzando nuestra trémula carne. Habremos de volver a las andadas. Para empezar, 48 euros en comida, que esperamos dure al menos para la mitad del viaje: arroz, pasta, sopa, tomate, atún, maiz, conservas, arroz, pasta, sopa, tomate, atún…, arroz…

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Calores

Monday, June 30th, 2008

El pasar de los días nos ha traído a la señorita canícula. Parece dulce, pero ha venido hambrienta y temible, pues este año hibernó más de la cuenta; desea clavarnos su robusta mandíbula hasta que caigamos de hinojos sin fuerzas. En prevención de males hemos tomado medidas: limpieza de circuito de refrigeración, sustitución del radiador, incorporación de un sistema que posibilita circular con el capó levantado y adición de un ventilador que, en contrapartida, nos pondrá las cosas difíciles en la lucha contra el polvo de las pistas, una vez que el asfalto sea un hilillo oscuro aminorando en el retrovisor. Nuestro gran enemigo, el calor, está aquí. A diecinueve días para la salida, desenvainadas, pintan las espadas por todo lo alto.

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¡Hazlo por ellos, papá!

Wednesday, June 25th, 2008

Con su inocente mirada, mi niño me dijo, ¡Papá, no importa que no te veamos este verano, hay otros niños en Mongolia que te necesitan más!, y apretó firmemente su manita.

Todo muy emotivo y sensible. Hay un pero, que no tengo niños y que me los dejó prestados para la foto su padre, a cambio de una lata de cerveza en el bar del merendero.

Egoísta, desgraciado….¡cabronazo! Apelar a la inocencia de unos pequeños para enternecer al resto y tratar de que se apiaden  y aflojen el bolsillo. Bueno, eso hace desde hace tiempo Anne  Geddes, se forra y encima está en los altares de los buenos sentimientos. Yo aún no me he propuesto hacer puzzles y pósters.

Moraleja: Pues no sé si tiene alguna, ni me gustan las moralinas. Así, que cada uno saque la suya, pero a veces es muy delgada la línea entre lo tierno y lo que es pellejo… 

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La sillita de la reina

Wednesday, June 25th, 2008

La silla del Moro, el sillón de Felipe II, la sillita de la reina. Pamplinas. Cortafríos, radial, mazo y fuerza bruta; de todo usamos para quitar las guías de los asientos y poner los nuevos. El coche se compró con butacas demasiado blandas y opulentas para nuestro gusto modesto, asceta y santón. Adiós al cuero, sin pena quitamos los sillones primer imperio. Bienvenida la madera.

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¡Lancen sus retos!

Monday, June 23rd, 2008

Inspirados por el ímpetu vital y el buen corazón existencial de Zaira, abrimos el plazo de presentación de retos al equipo borrico. Astraco inaugura la sección El Lector Propone con el clásico bocadillo de polvorones. Uno facilito para ir abriendo boca, nunca mejor dicho.

¡Hagan sus apuestas!

Monday, June 23rd, 2008

Apenas falta un mes para que, cargados de ilusión y buenos deseos, arrumbemos hacia Mongolia. Qué mejor momento para que se abran las apuestas. Vamos a llegar hasta…

¡Caracoles qué de cables!

Monday, June 16th, 2008

En apenas unos días podremos dar carpetazo a los libros, o mejor aún, usarlos para comenzar el fuego de una suculenta barbacoa, repleta de alimentos grasientos con los que afianzar, a la altura del ombligo, cinco kilos de reservas. Mientras, hemos decidido echar un ojo al cableado y a las pastillas de los frenos de nuestra montura. En Madrid, con un poco de lluvia, ni los caracoles pierden el tiempo. En breve, comenzamos a acelerar.

cables.jpgPlaterillo Cables SalpicaderoPlaterillo Cables Salpicadero Libro Biblioteca Caracol Rueda

Classic Cover

Wednesday, May 14th, 2008

Desde Classic Cover, aseguradora con la que habíamos protegido las ancas de Platero, han llamado para decirnos que se unen al grupo de animadores del equipo más borrico del Rally Mongol. Si desde un principio estuvimos encantados con ellos, ¡ahora no cabemos en el coche de gozo!

Aseguradora Classic Cover No Cabemos de Gozo

Charquitos

Wednesday, May 14th, 2008

Llueve. Toda una novedad que hemos de aprovechar para hacer que Platerillo se amorre al agua y acostumbre las pezuñas al barro. No en vano, nuestro camino hasta Mongolia incluye más de un río que habremos de vadear. La conclusión, tras cuatro pasadas, con lluvia intensa, una calada de motor y un buen rato sin arrancar, es que hay que mejorar su capacidad de buceo. En principio, con el cubre carter entrará menos agua en ganduladas similares a la de hoy, pero no queremos confiarnos. Algo pensaremos.

 Charquito

Primeras impresiones

Tuesday, April 22nd, 2008

Platero luce pelaje y pide poco. El consumo, si no se pasa de 100 km/h, se queda en torno a 7 litros cada 100 km. Sus fuerzas no flaquean en las cuestas, y si los pides, te devuelve picos de 120-130 km/h para los adelantamientos. Con el cambio de ruedas, ha ganado en estabilidad; con lluvia no se muestra cobarde, mientras lo único que parece detener su grácil trote son las rachas de viento, que le afectan en demasía; y qué decir de su estética, sus nuevos tatuajes despiertan admiración allá donde camina. Así es Platerillo.

Pinturina

Thursday, April 17th, 2008

Madrugón, tiempo, dinero. Si ya lo decía la ricitos, la fama cuesta.

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Frustración mediterránea

Saturday, April 12th, 2008

Segundo combate por la conquista de la orilla mediterránea y segunda derrota por KO. Esta vez no fue el radiador, sino algún problema en la caja de cambios, esa misma que habíamos arreglado semana y media atrás. Hasta que no la desmontemos de nuevo, no sabremos realmente qué ha ocurrido. Se barajan varias hipótesis y se augura otra jornada de manos negras. Como decían en Ferrari, tenemos coche, tenemos motor, nos falta fiabilidad.

Frustración Mediterránea

Embrague III + Camino a la playita

Tuesday, April 8th, 2008

Toda historia tiene su final, y si es buena, suele ser inesperado. La realidad suele proporcionar buenas historias, nada de finales precocinados. Será por eso que el embrague de Valeo tampoco sirvió y J.A. además de habilitarnos la nave para hacer la operación a corazón abierto, que duró 10 horas, nos presentó al mismísimo Señor Lobo alcalaíno, quien sacó de sus chistera el disco que necesitábamos, cuando ya nadie creía en la resurrección de la carne. Poco después, en mente las pinturas de guerra de Platerillo, enfilamos la A3 con ganas de cambiar el olor de la grasa por el de las olas; pero un radiador malhadado, al que habíamos sentenciado para nuestro regreso, se nos adelantó e impuso su condena de un finde en Madrid, con las manos llenas de grasa otra vez. Sin lamentos, aprovecharemos para cambiar amortiguadores y ruedas. Montones de gracias a Tato y Jose Antonio.

Embrague II + Papeles

Thursday, April 3rd, 2008

A pesar de las horas en el desguace, parece ser que la solución óptima al problema “embrague” pasa por acudir a Valeo y comprar uno nuevo. Dicho y hecho; falta montarlo. Encaramos, pues, la parte más aburrida de la preparación del viaje. Papeles. Carnet de conducir internacional, renovar pasaporte, contratar seguro de accidentes (obligatorio para obtener algunos visados) y obtención de visados (véanse las páginas de costes y visados). Para esto último, vamos a hablar con un par de gestorías: la primera, sugerida por los compañeros del equipo Spanish Bullfighter, que este año colaboran con la organización del rally; la segunda, nos la dio a conocer tiempo atrás la señorita A.B.

En busca del embrague perdido

Tuesday, March 25th, 2008

Platerillo parece estar en plena forma, pero se hace el remolón a la hora de embragar, así que hemos recurrido a Mr. T, el mago de los motores y las llaves tubulares, para que le ponga firme. Lo primero ha sido conseguir un embrague, y de paso otras piezas para tener respuestos (ventilador, sensor de temperatura, retrovisor, guardapolvo…). ¿Se dejará montar después sin tirar coces? Por supuesto; confiamos en el manejo de varitas que tiene Mr. T.

Platerillo

Tuesday, March 18th, 2008

Ya está con nosotros. Tiempo de incertidumbre y espera queda atrás. Muchas gracias a J.A. por hacer fácil la adquisición de tan tenaz montura, y por obsequiarnos con unas cuantas herraduras para el camino. Ahora, como quien dice, manos a la obra.

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