De pequeñas y grandes cosas

La grandiosidad no se mide. Es un instante efímero que de un sólo golpe te hace menguar a su vera. Sin importar la disciplina en la que acontezca, inalcanzable e inverosímil nos puede parecer un libro, una construcción, un gol. Sin embargo, hay otras cosas, que en su insignificante majestuosidad radica su grandeza. Tesoros que esconden su valor de la primera mirada para ganarse la fama pellizco a pellico en el corazón del curioso. La mayoría ha escuchado hablar de Samarkanda, a la que puede llegar a rendir su nombre cualquier cafetería de barrio periférico español y de la que sus dueños lo mismo ni ubican en un mapa. Muchos menos han escuchado el nombre de Khiva. Como hemos acordado no medir la grandiosidad, no tenemos por qué compararlas, salvo en tamaño, que tampoco es necesario porque la segunda perfectamente podría ser una pedanía de la primera. Sin embargo, cada esquina, pared de adobe, azulejo labrado o impoluto centímetro dentro de la muralla de Khiva, se hace hueco a cada giro de cuello y clic de la cámara. Los rayos de sol se reparten las calles con las sombras en una batalla que va ganando cada bando a lo largo del día. Cuando concluye la estancia, que siempre piensas que debería alargarse, sales con la idea de que lo que veas en breve poco te puede sorprender. Para la grandiosidad, la memoria es una noria selectiva que no para de mover sus cestos, alterando el orden.

Hablan de Samarkanda unos y otros. Dicen que es una ciudad al uso. Occidentalizada y urbana. En la que las Mil y una noches ya sólo ilustran páginas de folletos de agencias de viajes, Sherezade usa gafas de sol y bebe Coca Cola, los comerciantes, tahures y emires ahora van en todoterreno, y que del pasado sólo queda una plaza con tres puertas y sus minaretes. Son las 6 de la mañana y el sol ya despunta. Callejeas por avenidas asfaltadas con taxis a gran velocidad y los primeros sonidos de vendedores van ocupando sitio en las aceras. Te plantas frente a la plaza cuando aún no pasea nadie y eres el primero en subir al minarete desde el que ver la ciudad desperezándose. Vuelves a pensar que la grandiosidad no se puede medir. Volverá a ser efímera, pero todavía queda un rato.

8 Responses to “De pequeñas y grandes cosas”

  1. Boby Says:

    Estupenda descripción. Si cierro los ojos puedo imaginar Khiva y sus bonitas construcciones de adobe, la llamada al rezo desde el miranete o incluso el cielo plagado de estrellas.

  2. Takkhisis Says:

    Aunque mi interés por esta edición del Mongol Rally va a lomos de un Saxo, todos los días entro en los blogs de los miembros españoles para interesarme por lo que os está pasando por esas tierras. Dicen que vale más llegar tarde que no llegar, y en este rally el concepto de tarde no existe. Así que ánimo y espero que lleguéis a Ulan Bator, aunque sólo sea para la fiesta que se aproxima y donde todos, compañeros de aventura en mayor o menor medida, celebraréis la culminación de un reto.
    Suerte y alegría. Silvia

  3. burro romero Says:

    Desde El Refugio del Burrito seguimos vuestra odisea. Nos gusta particularmente, porque vuestro viaje sería el equivalemte mecánico a viajar en burro, con una determinación constante y con una absoluta falta de certeza al enfrentarse a cada nueva jornada de viaje.
    ¡ Animo, sabemos que lo conseguiréis! ¡Obstinados como burros!

  4. Duques de Usera Says:

    Os enviamos muchos animos desde Gdansk, en la costa baltica polaca y ultima parada antes de regresar a nuestros feudos. Jeremias: aunque con retraso (aqui internet si que no llega a todas partes), muchas felicidades. Ya lo celebraremos con una buena piwo (cerveza en polaco).

  5. Chergio Says:

    Queridos borriquinos olímpicos:

    Estos días de calor insportable he echado de menos vuestro botijo, y ahora que han empezado los Juegos me he acordado de ti, Fernando Pajares: Rubén Amón vuelve a nuestras vidas con Gomaespuma (”Pasando olímpicamente”, en La 2)

    Bueno, ánimos y abrazos.

    Y, por cierto, el chip dice que todavía estáis en Georgia: dadle al botoncito donde pone “On”, que así no hay manera de seguiros. Burros, que sois unos burros.

  6. Raquel Says:

    Hola!

    Qué tal vais?? Ya estás en Mongolia?? Cómo pensáis volver?? yo que vosotros pillaba un avión que las cosas por Georgia están revueltitas…

    Besos,
    Raquel

  7. Fernando Pajares Says:

    Gracias a todos. A pesar de la perrerias que le hacemos al coche y el nos devuelve, ahora mismo parece que todo va sobre ruedas -valga la redundancia-. Estamos en Semey, al norte de Kazakhistan casi en la frontera con Rusia, por lo que es muy probable que el lunes pisemos suelo Mongol, como no cabia en nuestra cabeza que fuera de otra forma. Gracias a todos y se notan vuestros empujones.
    Por cierto, la intencion antes de que al coche se le averien mas cosas, si es que alguna le queda, es volvernos con el a casa, pero para eso aun queda para decidirnos. A estas alturas lo que menos nos importa ya es que Rusia y Georgia se esten dando hostias por Osetia, porque cuando pasamos por alli ya estaban asi. Si alguien se ofrece a ir a esperarnos a la frontera rusa con gazpacho, se lo agradecermos convenientemente.

    PD: Chergio, tu sabes, yo se, que un gol no es nada, pero menos que nada son los Juegos si el Atleti pasa a Champions.

  8. LettosPiduo Says:

    Raquel: Volveremos en coche por Rusia y Eurpa si todo va bien. Asia Central no lo pisaremos, entre otras cosas porque no tenemos mas visados para hacerlo. De todos modos, el coche tiene la ultima palabra.
    Silvia: buenas migas hemos hecho con Txu y Pablo, y de hecho pendiente queda subir a Vigo jeje Txu sabe de que hablo, que te cuente el.
    Burro Romero: gracias por los animos, tenemos monton de fotos de burros, Uzbequistan esta plagado, invaden las carreteras, de hecho nos han contado que un equipo espanol ha dejado el rally tras atropellar a uno y destrozarle la vida al pollino y el motor a su coche. A ver si podemos ponerlas, con estas conexiones tan malas cuesta…

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