Moda italiana
Ser italiano es ante todo un estilo de agarrar el volante con saña y acelerar con fuerza. No hablamos de estereotipos, enfrente de ti, la realidad. Después de cimbrear entre Fiats de todas las generaciones, tirar de freno de mano, por piedad budista, para no atropellar mosquitos con casco, sobrevivir enclaustrado entre paredes con ruedas, adelantar orugas a base de hincar espuela, pintar el asfalto con goma al ver coches en sentido contrario que duplican su número de faros, entender que “cuesta abajo en curva” implica acelerar, sopena de ser empujado al barranquillo, podemos considerar la entrada en Eslovenia, ya de noche cerrada, como la llegada de un luminoso amanecer, la salida del oscuro túnel italiano. Si de un estilo de conducción se puede inferir una personalidad, el italiano es un trastornado que necesita reafirmar su hombría a cada momento; éso, o les gusta mucho oler culos.