Arreando que es gerundio
Para que un plan lo sea tiene que estar meditado, y aun así, es difícil que se cumpla según lo previsto. A la hora de elegir recorrido para delimitar las escalas del viaje, la noche antes de entregar las solicitudes de visados, pecamos de soberbios yendo a un atlas y decidir el itinerario según las ciudades más grandes. La distancia entre dedo y dedo no nos parecía insalvabable. Lo mismo daba un mapa de Eurasia que un callejero de Alicante. “De aquí a aquí no hay tanto”, decíamos con la suficiencia que nos cabía entre las yemas del pulgar y el índice.
Y nos olvidamos del trayecto hasta la salida.
Una vez arribados a Francia, lo importante era disfrutar del viaje, que la multituda de veces recorrida la A-2 nos impedía no bostezar. Las escenas y recuerdos de la riviera francesa eran motivo de pisar el freno y distraerse contemplando ora un castillo, ora una plaza, ora una tía buena.
En Italia, más retozar entre verdores y carretereras secundarias, de esas que te dejan disfrutar el paisaje si un tercer brazo te ayuda a girar el volante entre tanta curva.
- Oye, tío, ?por dónde teníamos que ir hoy?
- Espera que lo miro. Llegando a Zagreb, Croacia.
- Pero si estamos en Génova
- Tienes hambre?
- No, y tu sueño?
- Un poco, pero estoy bien.
- Perfecto.
Un día después estamos entrando en Sofía, capital de Bulgaria.
July 31st, 2008 at 2:24 pm
jo!!!