Salida emotiva

Que un gentío venga a ver como varios afortunados con ganas de acumular roña se van de vacaciones no deja de ser digno de alabanza. Para los que no tenemos intención de ofrecer arras ni solemos celebrar efemérides, la salida fue una especie de fiesta que sumase la novedad de un bautizo, el bullicio de un cumpleaños, la seriedad de un entierro, la alegría de una boda, la inocencia de una comunión felona y, de recibo es decir, el sentimiento de una despedida. En el fondo, se trata de que al menos por un día nos digan con palabras o sin ellas lo especiales que somos. Claro, si todos somos especiales, ¿dónde queda la especialidad? Exactamente, ahí; no hay hueco para ella; pero creerlo es gratis y grato.

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