Calores
El pasar de los días nos ha traído a la señorita canícula. Parece dulce, pero ha venido hambrienta y temible, pues este año hibernó más de la cuenta; desea clavarnos su robusta mandíbula hasta que caigamos de hinojos sin fuerzas. En prevención de males hemos tomado medidas: limpieza de circuito de refrigeración, sustitución del radiador, incorporación de un sistema que posibilita circular con el capó levantado y adición de un ventilador que, en contrapartida, nos pondrá las cosas difíciles en la lucha contra el polvo de las pistas, una vez que el asfalto sea un hilillo oscuro aminorando en el retrovisor. Nuestro gran enemigo, el calor, está aquí. A diecinueve días para la salida, desenvainadas, pintan las espadas por todo lo alto.
