Esperanzas
Nuestras esperanzas de obtener un coche a través de donación nos las ha robado un concejal; la situación recuerda aquella otra, cuando un comandante felón de Swiss Air metió la mano en nuestra cartera llevándose un fajo de ilusiones grapado a un montón euros.
Ahora, este revés, también generoso, nos ofrece la opción de ir en carriola o haciéndola, que no es lo mismo. Con mirada de tahur, andar vagaroso, entonando un ritornelo, bendiciendo hisopo en mano y vestidos de monosabio, seguro que nos empluman con la mención de honor, para que recuperemos la rectitud regalada por el camino. Inextricables vericuetos la Providencia ofrece. Sea.
